Que nos sea leve y llevadero

Cierre de puertas en el Camp Nou. Por fín la temporada, la nefasta temporada si incluímos algún adjetivo, ha llegado al final. Un final más que previsible desde hace muchos días. Sin títulos, salvo la Supercopa de España de principio de temporada, y con un equipo descompuesto, perdiendo integrantes por el camino.

Una temporada que se inició, con la venta de Thiago Alcántara, una operación que el vicepresidente económico del Club calificó de muy buena, la marcha de David Villa para ahorrar una ficha importante y el adiós de Abidal. A partir de ahí, el siempre preocupado por escatimar gastos Sr. Faus declaró: “Habrá dinero suficiente para fichar lo que pida el técnico o la secretaría”. Y sí, hubo dinero para fichar lo que pidió el secretario técnico, a la vez que presidente, Sr. Rosell. Ahí se acabó todo. Ni central largamente reclamado, ni mediocampista que pudiera regular a Xavi. Nada.

El nuevo entrenador, escogido igualmente por el presidente-director técnico-uno de las cinco personas que más saben de fútbol en el mundo, llegó justo a tiempo para ver la maravilla de pretemporada organizada. Clínics y paseos por Jerusalén, conferencias en Malasia,… Pretemporada ejemplar, vaya, justo lo que se necesitaba viendo el final de la temporada anterior. Tan solo agradecer que regresaran todos bien, que con los vuelos contratados por el equipo que tiene de sponsor una de la mayores líneas aéreas del mundo, ya es toda una proeza. La que hubiera montado Melendi si le meten ahí hubiera dado para mucho. Eso sí, le costó el puesto al Jefe de Seguridad del Club.

A todo ello, las brigadas de mantenimiento en el Club preparaban nuevos decorados. Hartos de llegar al Club y ver los nombres de todos los jugadores de la historia del Barça, la directiva prefería ver azafatas de vuelo y el nombre repetido de Qatar Airways. Igualmente se sustituían asientos en el Gol Nord para dar cabida tambien al logo dentro del Estadi.

Mientras, un equipo técnico que se iba agrandando hasta llegar a ser más numeroso que la plantilla, con incorporaciones como la Rubi, difícilmente explicable. Del entrenador que venía solo pasamos a un entrenador con un equipo completo (ayudante, preparadores físicos, ojeadores).

Y luego empezó a rodar la pelota. Y vimos que todo seguía igual a como terminó la temporada anterior. Jugadores que se lesionan a las puertas de partidos y campos incómodos para reaparecer milagrosamente en todos los importantes y los que se juegan en casa. Minutos que se dijeron habría para los jóvenes canteranos inexistentes. Espíritu de trabajo escaso y jugadores atizando a los socios y aficionados. Y el equipo en clara tendencia decayente. Métodos de trabajo anticuados en un Club donde se había apostado por las tecnologías aplicadas y la modernidad. Y mientras declaraciones en todos los estamentos, desde jugadores hasta presidencia, de que el equipo juega muy bien.

Y empezaron a llegar las situaciones esperpénticas. Una remodelación de Estatutos del Club, una moción de censura no llevada a cabo, la prohibición de entrar niños al Estadi, la falta de respuesta a la demanda de información de un socio que acaba en los Tribunales, las mentiras en torno al fichaje de Neymar, nuevos patrocinadores que ni se sabe como ni cuando aparecen, una nueva reclamación en los juzgados por importe de 100 millones y, el tema clave, el Nou Camp Nou.

Y ya estamos en Diciembre y seguimos con el absurdo. El anteriormente citado vicepresidente encargado de ahorro en tóners se descuelga hablando de Messi. “Ese señor”. Y cuando ya creíamos haber visto todo nos llega Enero y con él las rebajas. El Tribunal imputa a Sandro Rosell y después de darle la oportunidad al directivo Sr. Freixa de hacer el papel de Jorge Javier Vázquez y convertir la sala de prensa del Club en un plató de “Sálvame de luxe” en una rueda de prensa que debería pasar a la historia de la incompetencia, decide el presidente fugarse a la francesa. Balines, dicen.

Y amparándose en la legalidad, tenemos a un presidente no escogido por los socios que decide acometer lo que él mismo define como el mayor proyecto de los cincuenta últimos años del Club. Y mientras, ya no es sólo el presidente-dimitido-fugado el que está imputado en la Audiencia sino que se ha ampliado la imputación al Club. Es el Futbol Club Barcelona quien se halla bajo sospecha.

Y se organiza, monta un referéndum que casi haría ruborizar a los que acostumbran a realizarse en países poco democráticos. La parafernalia, la propaganda, los cerca de tres millones gastados. Ahí sí, silencio absoluto del directivo de las cuentas. Que tres millones no son nada en un presupuesto de 600. Y cuatro tazas y latas en promoción por servicios prestados tampoco.

Y así hemos llegado a final de temporada. Transicional. Entre un club modélico y envidia del mundo a estar cuestionado sus métodos por la FIFA y en muchos de los mejores medios de comunicación del mundo. Con un director técnico que ofrece la dimisión que el se encarga en desmentir y negar para luego el presidente contradecirle. Todo muy normal. Por no hablar de las presiones y acusaciones dentro de la Junta Directiva.

Y digo transicional porque estoy convencido que irá a peor. El dicho tan catalán de “d’on no en hi ha no en pot rajar” es fácilmente aplicable. Por si lo dudan, lean la entrevista que le hizo Oriol Doménech al presidente no elegido Josep Maria Bartomeu el 5 de Julio de 2.008. Clarificadora sino fuese por los despropósitos vertidos.

Que nos sea leve y se nos haga corto aunque si alguien es capaz de acortar los términos tiene todo mi apoyo. Pero no se preocupen, por fin, a mayor gloria de algunos, en el Gamper podremos recuperar la frase “Aquest any, sí” que había quedado en desuso y parecía ya olvidada para siempre.

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