Periodismo, escribidores y una historia que contar

Periodista: def: la persona que se dedica profesionalmente al periodismo, en cualquiera de sus formas, ya sea en la prensa escrita, fotografía, radio, televisión o medios digitales. Su trabajo consiste en descubrir e investigar temas de interés público, contrastarlos, sintetizarlos, jerarquizarlos y publicarlos. Para ello recurre a fuentes periodísticas fiables y verificables. Así elabora sus artículos, que pueden tomar varias formas para su difusión: oral, escrita, visual.

Existen varios principios que guían la labor del periodista, el principal de los cuales es el respeto por la verdad, el rigor en la búsqueda de la información fidedigna y verificable. En general, se considera buen periodista al que consigue información relevante, breve y exacta en el menor tiempo posible.

—————

Escribidor: def: 1. Persona que no tiene dotes para ser escritor.

2. Escritor que trabaja por encargo, teniendo horario fijo para hacerlo.

—————

Lamento haberles hecho leer estas líneas anteriores. Ya sé que poco tiene que ver un término con otro pero disculpen el haber, por un momento y en un ataque de cordura, intentado conllevarlas en mi cerebro al unísono.

Estos últimos días hemos asistido a auténtica lecciones de lo que significan ambas palabras. Y a algunos que, no ya sólo contentos con hacernos descubrir ambos significados han intentado por todos los medios demostrar lo que no son sus definiciones. Vaya, algo así como un diccionario de antónimos puesto al servicio en youtube o cualquier medio digital.

Hemos asistido a un cursillo rápido de cómo no debe ser un periodista y a otro de la misma duración sobre como se consigue ser escribidor por vía rápida.

El jueves noche en un espacio “efectivament” deportivo de un canal público, se escuchó al presentador (en principio ejemplo de periodista, pues se sobreentiende que esa es la labor por la que se le paga) que el Sr. Vilanova y el Sr. Guardiola sí se habían visto en Nueva York pero que fue algo muy corto, en sus palabras de un tiempo de 5 o 10 minutos. Hacía días afirmaba que no había existido contacto. Me alegro que poco a poco el espacio tiempo vaya creciendo. Hemos pasado de la nada a un intervalo de 5-10 minutos. Espero que dentro de varios años haya llegado a la verdad. Y en mi inocencia me pregunto ¿y quien se lo ha chivado? ¿estaba quizás él en Nueva York, aunque fuese “fent una o amb un canut”, mientras los implicados se saludaban? De ser así, y en vista de la brevedad de tiempo no le dió para muchas prácticas. ¿Pertenecen a una quizás determinada secta llamada Tres Métodos que tiene el don de la ubicuidad y que les permite enterarse de los que hacen o dejan de hacer determinadas personas? Porque si todas esas preguntas no tienen respuesta llegaremos a la conclusión de que ni investigan ni contrastan, ni tienen fuentes creíbles ni verídicas. Es más, como tampoco creo que sea de vital importancia ni de interés público si se han visto o no, llego a la conclusión de que a alguien le interesa que aparezca de este modo los hechos ¿A quien puede interesar? No hace falta colocar la respuesta.

Conclusión, adiós periodismo. Bye, bye love.

Estos días, con los recortes de prensa y su lectura he llegado a dos conclusiones. Primera: hay periodistas que, gracias a Dios, ni se han sorprendido ni buscan desaforadamente en las hemerotecas intentando encontrar declaraciones de la junta directiva del Futbol Club Barcelona contra Pep Guardiola. No les hace ninguna falta. Saben lo que quería decir. Léanlos. Seguro que a ustedes no les sorprenderán tampoco sus opiniones. Y sí les recomiendo, en muchos casos, guardar sus artículos en su hemeroteca particular.

Segundo: Los que si lo hacen. Esos que se preguntan en donde y cuando la directiva vertió frases contra Guardiola. Y que se autoresponden asegurando que nadie de la junta lo ha hecho, como mínimo ante los medios. Y hablan que si acaso habrá sido en comidas y cenas particulares como la que voy a tener esta noche (si acaso les comunico a los de la secta que estaré en calle Tuset), pero nunca a los medios. ¿También tienen chivatos en esas cenas o comidas, resaltamos, particulares? Porque no me gustaría pensar que han estado presentes en esas supuestas reuniones pantagruélicas y que a partir de ahí han escrito sus artículos. Es decir que las fuentes y el contraste solo vienen por una parte. Algo parecido a un dictado escolar. Si estaban en las cenas me gustaría imaginar que a la hora de pagar fue a escote.

¿Porque, a que se debe este interés desmesurado, desde hace tanto tiempo, en negar la relación entre Tito Vilanova y Pep Guardiola? ¿Alguno de los que tanto hablan, cuentan y dicen saber de primera mano que no había ninguna relación entre ambos, puede demostrarlo? ¿Están seguros de poder hacerlo? ¿De dónde han sacado esa información? ¿Quién la ha facilitado? Y, lo seguramente más importante, ¿a quien beneficia?, ¿quién es el máximo interesado en hacer ver que la relación entre ambos no existía?, ¿por qué el interés en intentar que Tito Vilanova quede en el lado de ellos, como si fuera la coartada perfecta, para poder explicar su marcha sin tener ellos que dar ninguna explicación?

Conclusión: adiós periodismo, bienvenidos escribidores.

Porque haciendo el mismo ejercicio que estos les podría contar una historia que quizás no saben seguramente la mayoría de ustedes. Y ellos, escribidores y negadores del periodismo, si lo saben o lo conocen, ya se preocupan bastante en no hacerlo aparecer en medios ni en darle publicidad, que, por lo que parece, las instrucciones son otras. Seguramente porque eso no es ni relevante ni de interés público. Y observen como son especialmente los directores y subdirectores de los periódicos deportivos de Barcelona los que más han mantenido esta idea. Estos y algunos tertulianos que deben ganarse el pan cada día como todo hijo de vecino. Y más en los tiempos que corren en que todo dinero es bueno.

Un conocido estuvo hace poco en Nueva York por temas médicos. Importantes. Y un amigo común le acompañó todo cuanto pudo y le dejaron y, seguramente mucho menos de lo que hubiese deseado, en su cama con ruedas de hospital. Sí, allí se presentó, una tarde cualquiera, cargado con una maleta, un pequeño neceser y sus zapatillas de invierno dispuesto, no a pasar una tarde en el hospital sino a acompañar a su amigo el tiempo que hiciera falta. A pasar las noches con él como tantas otras habían pasado juntos. Vamos, que se instaló junto a su amigo en esa habitación de hospital. Y así transcurrieron un montón de días. Como en los viejos tiempos, hablando, conversando y escuchando música, su auténtica pasión. Saben, tenían parabólica, cosas esas de USA y cierto nivel de atención en también ciertos hospitales de ese país. Un buen día recibí un mensaje del amigo enfermo. Aunque le apasionaba la música, en ese momento la detestaba. Su amigo le había hecho visionar por televisión seis horas seguidas de conciertos varios, de música de grupos principiantes, de reciente formación. Su mensaje me sonó terriblemente desesperado. El quería tan solo escuchar una melodía. Tan sólo una y con su amigo al lado se había convertido en una empresa imposible. Casualmente esa canción era la misma que en esos momentos bailaba mi hija a 6000 km de distancia, en el salón de casa. Recuerdo la canción: “In the arms of an angel”.

Aún recuerdo una frase que me dijo: “solo cuando eres consciente de la muerte, acabas asumiendo tu propia soledad”, una frase de la escritora Rosa Regàs, ampurdanesa, aunque ella de adopción, como mi amigo.

Ese dïa el amigo paciente le pidió al otro que se marchara. Era lo mejor para ambos. Habrían problemas para los dos si se quedaba allí. Al amigo le costó entender la solicitud. No comprendía a quien podía molestar. Pero su presencia, constante, allí, estaba resultando un problema. Y marchó. Durante los días restantes en que el paciente estuvo ingresado no volvió al hospital a ver a su amigo. Este regresó a Barcelona con el convencimiento de que a su amigo había dejado de importarle. Su enfermedad e incluso él.

Transcurrido poco despues volvimos a hablar. El amigo enfermo, una vez ya restablecido, había regresado a Barcelona y disfrutábamos de su compañía y presencia. Hablamos. Nosotros sí, por un breve espacio. Pero el suficiente para contarme una vez más como su amigo había estado con él en el hospital. Lo decía con ese orgullo que tenemos todos al hablar de un amigo de infancia o adolescencia, pero con el poso de tristeza por como se habían desarrollado los hechos, por ese final.

Hace tres días me llamó. Estuvimos hablando. Y me contó de nuestro amigo residente en Nueva York. Acababa de enterarse que durante todos, todos, los días en que no había ido a verle, despues de abandonar la habitación que habían compartido durante días, se había acercado cada día al hospital para saber de primera mano como se encontraba, cual era su estado y como era la evolución. Conocía todas las recaídas, los mejores días, los avances, las fechas en que tenía cualquier tipo de prueba. Estaba en contacto permanente con su médico. Nunca había fallado. Ni un solo día. SU AMIGO.

Y esta noche disfrutaré de la cena con dos amigos. Podrían ser ellos perfectamente, es más me gustaría que lo fueran para yo poder retirarme a dormir temprano, muy temprano y dejarlos sólos, allí en una mesa con un par de copas y alguna botella de más, y hablaran de esa habitación y esos conciertos. Y de esas habitaciones en las que pasaban las horas soñando en grandes salas, en los más grandes estadios, en las que compartieron sueños de adolescencia con sus guitarras al hombro.

No se preocupen, nadie, ni periodistas ni escribidores, tan solo he intentado hacer de escribidor por un día. Ha sido solo un encargo. Nada más. Del alma.

(Per la Maria, la meva amiga)

Nuestra propia caverna.

Con amigos como estos no hace falta tener enemigos. En los últimos días hemos podido leer grandes ejercicios periodísticos. Artículos como el de Salvador Sostres, del que ya hablé en su momento, el de Dagoberto Escorcia en La Vanguardia, la portada de Sport en el tema Valdés, el artículo hoy de Santi Nolla en el Mundo Deportivo, el artículo de Casanovas en Sport sobre Valdés. No hablamos de becarios. Hablamos de primeras espadas (bueno en el caso del charcutero, no exactamente).

No hace falta que hablen de la caverna si aquí tenemos una guarida que rianse ustedes de la madrileña. Ellos, precisamente los que más hablan de ella.

Se ha abierto la veda del desprestigio de Pep. Hace ya días que empiezan a leerse artículos en los que, partiendo de los resultados del equipo de Tito Vilanova, se preguntan si el bueno no era Tito. Que bueno que Pep estaba pero que la cosa la controlaba Tito. Con su fichaje por el Bayern se ha abierto la veda. Comodidad, miedo a Mou, búsqueda de la facilidad,….que si la Premier es la auténtica competición (me gustaría saber cuantos partidos han visto en los que no figuren un equipo de los que todos sabemos).

Pues sí Sr. Nolla. Quizá riene razón y soy más pepista que Pep, aunque en mi caso es fácil con mi nombre. Achacar en el primer párrafo, así de entrada, que se hizo público el fichaje de Pep el mismo día que Messi ofrecía el balón de oro a la afición para fastidiar es increible. Pero bueno,de alguien que habla del Nápoles como un club histórico del Calcio o menciona el poderío de la Premier con el ejemplo de los nombre que cualquier lector de periódicos daría, no puede esperarse mucho más.

 Del mismo modo que tampoco puede esperarse mucho de prensa que el día anterior al anuncio de Guardiola seguían hablando del City o del Chelsea y hoy, tres días despues son capaces hasta de dar la lista de fichajes que hará el Bayern la próxima temporada. Son así y lo peor de todo que creen que es lo que queremos leer.

Ahora viene la segunda parte. El Valdés al Bayern. Seirul.lo tambien. A este paso el próximo titular será que Pep ha pedido los asientos del Camp Nou, la esfingie de Gamper y la estatua de Kubala. Ya está bien. Que haya de ser Don Valentí Guardiola, padre de Pep, el que en un medio de Madrid diga que no cree que Guardiola se lleva a nadie. Que quiere demasiado al Barça para desmantelarlo. Pero no, eso en la prensa de esta ciudad importa poco. Hace falta hacer ruido. Y cuanto más mejor.

Eso sí. Falta tiempo y espacio para sacar dos grandes noticias de dos penyes. La de Sant Boi y la de Santpedor. Se quejan del poco juego que les ha dado Guardiola. Lamentable y rencoroso. No hay nada peor en la vida que no reconocer nuestro pasado.

Y es lo mismo que creo de la prensa. Todo se reduce al rencor, a la revancha oportunista. Al no haberles dado juego con entrevistas, primicias y exclusivas. Mal acostumbrados como estaban han esperado el momento preciso. No van a poder sacarme de la cabeza que tenían los artículos preparados. Daba igual donde fuera. Si hubiese decidio el Chelsea se le hubiera tildado de pesetero. Si el City de irse con sus amigos para joder a Rosell. En el Bayern solo han encontrado la excusa de la facilidad. Ellos, precisamente, grandes combativos con el poder.

Ni soy rosellista, ni laportista ni nuñista. (Lo màs que me definiría si acaso y sólo si tuviese tanto ego como para desmarcarme de todo el planeta gasparista). Y ya está bien de revanchistas de bajos fondos, de los que se acuerdan de tu cara hasta el resto de los días.

En àmbos casos, Pep y Valdés, tendríamos que agradecerles eternamente (ese #gracieseternesPep) lo que nos han dado. Donde han situado al Barça. Triste y lamentable tener que leer los mejores artículos y frases en Madrid (Segurola) o Munic. Por no hablar del ejemplo de educación y cordura dado por el Borussia Dormunt.

No se si a Guardiola le gusta Espriu pero, si fuese yo, habría leído mil veces Espriu y le habría hecho caso.

“I com m’agradaria allunyar-me’n
nord enllà,
On diuen que la gent és neta
I noble, culta, rica, lliure,
Desvetllada i feliç”

Cuanta bilis vomitada

Cuanto rencor desatado. Cuanta bilis acumulada en el que se proclamaba amigo. Leer el artículo hoy publicado por un personaje llamado Salvador Sostres, personaje que como otros han llegado a deformar la persona para convertirla en simplemente caricatura de si mismos. Que pena. Personaje capaz de defender el negro sobre blanco y al revés en cualquier momento tan sólo por el hecho de provocar. Da igual. Lo básico es llamar la atención para pasar minutas y facturas a fin de mes. Hay que estar muy resentido para escribir el artículo en cuestión. Y ser terriblemente rencoroso para publicarlo pues se supone que antes lo habrá leído.

El 16 de Mayo pasado publicaba “Penúltimas traiciones” y aprovechaba a la situación para cargarse a la junta directiva y de paso echarle el muerto a Vilanova “…Su ayudante y confidente le había ocultado…” No sé si tenía o no razón en cuanto a la directiva y dudo mucho que la tuviese en cuanto a Tito. El 18 de mismo mes en declaraciones a la Cope aseguraba que Pep Guardiola le había ratificado todo lo que en el artículo comentaba.

El día 24 de mayo Pep Guardiola desmentía a Sostres en rueda de prensa, señalando que sí había hablado con el “periodista” pero después del artículo, no antes.

El día 27 de Mayo el Sr. Sostres, ya despotricaba de Pep, “su amigo” en su habitual artículo y con su habitual tono educado. “Guardiola, las dos caras de la soberbia” era el titular. En él dice “…La traca final de su despedida ha sido uno de los mayores ejercicios de megalomanía y de vanidad que se recuerdan en Occidente…. ha sido un ególatra sin parangón, un comediante considerable, y cuando las cosas empezaban a ponerse feas lo ha dejado….. Pep, a pesar de haberlo ganado casi todo y de haber firmado algunas de las temporadas más brillantes de la historia del fútbol, sobre todo la primera, se va como un perdedor, como quien cuando intuye problemas escabulle el bulto…..” “Es un ególatra sin parangón, un comediante considerable y se va como un perdedor”

Es curioso como en 11 días a quien has defendido pase a convertirse en un ególatra, comediante y perdedor.

Hoy, resume el fichaje de Pep Guardiola por el Bayern de Munich como una huída de Mou. “Pep huye del reto, huye de Mou y se conforma con lo fácil. La Bundesliga es una competición menor y Pep va a buscar el aplauso asegurado y la victoria sin bajar del autocar. La mejor liga del mundo es hoy la española, y un entrenador cuando quiere honor y gloria tiene que consagrarse en la Premier. No es que el Bayern Múnich sea un mal equipo, pero la decisión de Pep de fichar por los alemanes es una decisión acomplejada y se basa en el miedo

Habla de la Bundesliga como competición menor y del Bayern tan sólo que no es mal equipo. No sé que sabe él de la Bundesliga ni del Bayern. No creo que mucho. El conjunto bávaro ha disputado dos de las tres últimas finales. El Bayern quiere a Guardiola para algo más que la Bundesliga tal y como han dicho en la rueda de prensa. “Esperamos que Pep acerque al Bayern al estilo y al nivel del mejor equipo del mundo, que es el Futbol Club Barcelona”.

Hablar precisamente este año de la Liga como la mejor del mundo me parece harto discutible. Como mínimo este año. En cuanto a la afirmación de que un técnico ha de consagrarse en la Premier es como un chiste malo. No hace falta, creo ni poner nombres de técnicos que jamás han pasado por la Premier y que están en la mente de todos. Es más, dudo que el Sr. Sostres conozca a alguno anterior a los Wenger, Fergusson o Mancini.

No sé las razones que han llevado a este artículo, ni las sé ni me interesan. Eso no es periodismo, ni tan solo opinión. Los bajos fondos ocupan hoy portadas. Y así nos va.

Recuerdos, Guardiola y poesía

Mi primer recuerdo del Barça se remonta a 1.968, la final de la Copa del Generalísimo en el Bernabeu. La famosa final de las botellas. Justo hacía 13 días había cumplido seis años. En esos tiempos la final se jugaba a primeros de Julio. Se ganó por 1-0 con gol en propia puerta de Zunzunegui. Estaba en el pasillo que llevaba a los jugadores a recoger la copa. Nunca he olvidado lo que viví. La lluvia de todo tipo de objetos sobre los jugadores y los insultos constantes al Barça y a Catalunya. La fotografía de aquel equipo estuvo durante muchos años colgando en una sala de la casa que teníamos en un pueblecito de Girona.

Me llevaron mis abuelos. Los mismos que me hacían sentar entre ellos, compartiendo entre los tres las dos localidades en las sigo estando ahora. Boca 129, fila 21, asientos 9 y 11. Mi abuelo me hablaba de la final de Berna, de la fatalidad de los palos cuadrados. De Samitier, de quien me contaba como de pequeño había llevado su maleta hasta el hotel donde se alojaba. Era uno de sus orgullos. De Daucik, Czibor, Kubala. Del campo de Les Corts. He oído todos los nombres, uno detrás del otro, de la historia centenaria del Barça en boca de mis abuelos.

Viví también, esta vez en el Manzanares, ahora Calderón, la final del 1.974. Habíamos ganado al Atlético en semifinales. Y acababa de ver ganar una liga con Johann Cruyff acabado de llegar. La final se perdió 4-0. No le dejaron jugar en la Copa.

Recuerdo la liturgia de ir al Camp Nou los domingos. Almuerzo en “Casa Fuster” o “Los Siete Hermanos” (restaurantes cercanos al campo) para estar a las cinco de la tarde en el campo. Mi abuelo con dos cigarros. Uno con el café y otro en el bolsillo para celebrar el primer gol de la tarde. Si este se demoraba lo encendía en el intermedio. La tranquilidad de mi abuelo siguiendo el partido contrastaba con los gritos y nerviosismo de mi abuela. Esto se ha mantenido en las diferentes generaciones familiares. Mis vecinos de localidades, que han visto pasar a cuatro generaciones de mi familia, pueden atestiguarlo. Las mujeres, desde mi abuela a mi hija, siempre han gritado más.

Vinieron años dolorosos. Recuerdo mi desgana en ir al campo durante los dos últimos años del Cruyff jugador. La complacencia se instaló, algo común en el Barça. Ningún proyecto de futuro. Grandes fichajes, los mejores jugadores del mundo pero poco equipo. Ligas que se esfumaron en los últimos partidos.

No volví a ver ganar una liga hasta los 23 años. Y más decepciones. Sevilla. Ligas perdidas. Habrían de pasar cinco años más para poder ver la tercera, ya con Cruyff como entrenador. Y cuando todos pensábamos que por fín teníamos un futuro claro, de nuevo los personalismos lo estropearon todo.

He visto, por tanto, las muestras más evidentes del cainismo de nuestro club. Las pugnas constantes. Siempre unos contra los otros, sin saber ver que todos deberíamos ser el mismo. Directivos contra directivos o aspirantes a ello, entrenadores contra jugadores y al revés, jugadores versus jugadores. Udo Latekk dijo que el Real Madrid no era rival del Barça, era el enemigo. Creo que durante muchos años el enemigo ha estado dentro de nuestro club. Nosotros mismos lo hemos alimentado e igual que Saturno hemos devorado a nuestros hijos. Cuántos jugadores, entrenadores e incluso directivos no hemos llegado a desaprovechar! La lista sería inmensa. No hemos tenido ni sabiduría para verlo ni paciencia para vivirlo.

Esta última semana he vivido uno de los momentos más gloriosos del Barça. Algo inimaginable. Una grada volcada totalmente con el equipo. Socios y simpatizantes orgullosos de su equipo más allá del resultado. Un equipo que nos ha dado lo más preciado, el trabajo, la constancia, la firmeza en el concepto y en los valores. Esto va mucho más allá del resultado. Nos permite seguir esperando nuevos triunfos o como mínimo perseguirlos con ahínco. Llegarán antes o después pero llegarán.

Y es ahora cuando hemos de agradecer especialmente a Josep Guardiola, Pep, lo que ha conseguido más allá de las victorias y títulos. Que estemos orgullosos de este equipo y de este club. Que me sienta feliz viendo a mis hijos no querer perderse ni un partido en el campo. Que se enorgullecen de colocarse la zamarra para asistir. Y de que lleven grabado en la camiseta el nombre de jugadores de la casa.

En sus primeras manifestaciones como entrenador del primer equipo, nos dijo estar convencido que nos sentiríamos orgullosos del plantel, nos dio su palabra de que se pondría esfuerzo, que persistirían y que nos lo pasaríamos bien.

No nos ha fallado en nada.

Ahora nos queda a nosotros no fallar. Nos ha dado las razones de su marcha. No busquemos más allá de sus palabras con la intención de encontrar culpables. Y apoyemos al equipo y al nuevo técnico. El trabajo que tienen por delante no es fácil. Pero si persistimos en ello seguro que estaremos orgullosos de nosotros mismos porque, ellos, ahora, no creo que nos fallen.

Pocas veces alguien ha dado vida y forma a un poema, tal y como lo ha hecho Guardiola

Ahora mismo

Ahora mismo enhebro esta aguja
con hilo de un propósito que callo
y empiezo a remendar. De los prodigios
que insignes taumaturgos anunciaran
Ninguno se ha cumplido, y pasa el tiempo.
De nada a poco, cara al viento siempre,
que camino de angustia y de silencios.
Mejor saber que estamos donde estamos,
fijar los pies en tierra y proclamarnos
herederos de un tiempo de renuncias
en el que el ruido ahoga las palabras
y la vida en espejos deformados.
de nada valen quejas ni añoranzas,
ni la melancolía displicente
puesta como jersey o por corbata
al salir a la calle. Poseemos
apenas el espacio de la historia
concreta que nos toca, y un minúsculo
lugar para vivirla. Nuevamente
pongámonos en pie y que nuestra voz
solemnemente y clara vuelva a oírse.
Que todos puedan escuchar quien somos.
y al final, que se vista cada uno
como bien le parezca y ¡a la calle!
que está por hacer todo, y es posible.

1

Pensemos clara esta quietud que extiende
impensadas resonancias. Pensémosla
clara y sugeridora, que nos llene
el espacio concreto de ahora mismo,
donde no hay ningún tipo de sorpresa
y todo es viejo, y triste, y necesario.

La hoja la pasamos hace tiempo,
y algunos leen en la misma página.

2

Quizá el secreto es que ya no hay secreto
y hemos hecho el camino tantas veces
que nadie se sorprende; pues, quizás
precisamos romper esta rutina
con gestos sin mesura, algo sublime
que a la historia pudiera dar la vuelta.

También, quizás, lo poco que tenemos
no hemos sabido usar como es preciso.

3

Con mucha lentitud gira la noria
y el agua, hasta después de años y siglos,
no alcanza la altitud donde, gloriosa,
proclama claridad en todos los ámbitos.
Con mucha lentitud bajan entonces
los arcaduces a buscar más agua.

La historia así se escribe, y el saberlo
no decepciona ni sorprende a nadie.

4

Con frecuencia excesiva nos volvemos
mostrando angustia y desfallecimientos.
La añoranza nos chupa la mirada
y hiela el sentimiento. De entre todas,
ésta es la más obscura soledad,
la más feroz, amarga y persistente.

Hay que saberlo y, aun así, pensar
el futuro posible y luminoso.

5

¿Quién sino todos – cada cual por turno –
podríamos crear desde estos límites
el ámbito de luz que exalta el viento,
el espacio de viento de la voz?
nos compromete en público la vida;
en público y con todos los indicios.

Seremos lo que queramos. En vano,
si el fuego justifica, lo eludimos.

6

No hay lugar, nombre, espacio suficiente
para que se replante la arboleda,
ni río que nos alce, curso arriba,
por sobre del olvido. Bien sabemos
que no hay campos abiertos al retorno
ni surcos en el mar cuando hay peligro.

Construyamos, de piedra, en los caminos
señales de profunda plenitud.

7

Compartimos ansias y misterios
arraigados secreta y noblemente
en el tiempo en que ocurre nuestra vida.
Compartiremos desazón, proyectos,
placer, dolor, con suma dignidad,
agua y sed, el amor y el desamor.

Todo está junto, y más, ha de valernos
secreto aplomo, ansiada claridad.

8

Con sufrimiento y en clave de tiempo.
Podríamos vencer, así en la lucha
que libramos desde hace tanto tiempo.
clave de tiempo, en soledad quizás,
acumulando en cada cual la fuerza
de todos, proyectándola hacia fuera.

Surco tras surco en el mar cotidiano,
paso tras paso, voluntad de aurora.

9

Ni ponientes solemnes ni levantes
lujuriosos. Nos vale más saber
que no hay grandes misterios, ningún pájaro
de alas inmensas que nos guarde; nada
de lo que tantas veces proclamaron
con la voz terca obscuros adivinos.

Pongamos mano sobre mano. El tiempo
conferirá dureza a cada gesto.

10

Preservamos del tiempo y del olvido
la integridad de ámbitos y proyectos
donde nos vimos crecer y luchar.
Y hoy, ¿qué rechazo obscuro, qué pereza
echa a perder la renovada furia
que nos hacía casi ansiar la lucha?

Nos llama, hirviente, al fondo de los años,
la luz de un tiempo expectante y frondoso.

11

Convertiremos el silencio en oro
y en fuego las palabras. En la piel
del retorno la lluvia se acumula
y el afán borra privilegios. Lentos
emergemos del pozo, hiedra arriba,
y no al amparo de calamidades.

Cambiamos en amor el dolor viejo
y a la historia, solemnes, lo legamos.

Miquel Martí i Pol

———————–

Ara mateix

Ara mateix enfilo aquesta agulla
amb el fil d’un propòsit que no dic
i em poso a apedaçar. Cap dels prodigis
que anunciaven taumaturgs insignes
no s’ha complert, i els anys passen de pressa.
De res a poc, i sempre amb vent de cara,
quin llarg camí d’angoixa i de silencis.
I som on som; més val saber-ho i dir-ho
i assentar els peus en terra i proclamar-nos
hereus d’un temps de dubtes i renúncies
en què els sorolls ofeguen les paraules
i amb molts miralls mig estrafem la vida.
De res no ens val l’enyor o la complanta,
ni el toc de displicent malenconia
que ens posem per jersei o per corbata
quan sortim al carrer. Tenim a penes
el que tenim i prou: l’espai d’història
concreta que ens pertoca, i un minúscul
territori per viure-la. Posem-nos
dempeus altra vegada i que se senti
la veu de tots solemnement i clara.
Cridem qui som i que tothom ho escolti.
I en acabat, que cadascú es vesteixi
com bonament li plagui, i via fora!,
que tot està per fer i tot és possible.

1

Pensem-la clara aquesta quietud
que escampa tants de ressons impensats;
pensem-la clara i suggerent, que ens ompli
l’espai concret d’ara mateix, l’espai
en què no hi ha cap mena de sorpresa
i tot és vell, i trist, i necessari.

Vam girar full temps ha, i alguns s’entesten
a llegir encara la mateixa plana.

2

Potser el secret és que no hi ha secret
i aquest camí l’hem fet tantes vegades
que ja ningú no se’n sorprèn; potser
caldria que trenquéssim la rutina
fent algun gest desmesurat, alguna
sublimitat que capgirés la història.

Potser, també, del poc que tenim ara
no sabem fer-ne l’ús que cal; qui sap!

3

Molt lentament giravolta la sínia
i passen anys, o segles, fins que l’aigua
s’enfila al cim més alt i, gloriosa,
proclama la claror per tots els àmbits.
Molt lentament davallen aleshores
els catúfols per recollir més aigua.

Així s’escriu la història. Saber-ho
no pot sobtar ni decebre ningú.

4

Massa sovint girem els ulls encara
i el gest traeix angoixa i defallences.
L’enyor, voraç, ens xucla la mirada
i ens gela el moll del sentiment. De totes
les solituds, aquesta és la més fosca,
la més feroç, i persistent, i amarga.

Convé saber-ho i convé, d’altra banda,
pensar el futur lluminós i possible.

5

¿Qui sinó tots -i cadascú per torna-
podem crear des d’aquest límits d’ara
l’àmbit de llum on tots els vents s’exaltin,
l’espai de vent on tota veu ressoni?
Públicament ens compromet la vida,
públicament i amb tota llei d’indicis.

Serem allò que vulguem ser. Debades
fugim del foc si el foc ens justifica..

6

Ni llocs ni noms ni espai suficient
per replantar l’arbreda, ni cap riu
que remunti el seu curs i ens alci el cos
per damunt de l’oblit. Tots sabem bé
que no hi ha camp obert per cap retorn
ni solc en mar a l’hora del perill.

Posem senyals de pedra pels camins,
senyals concrets, de fonda plenitud.

7

Compartirem misteris i desigs
d’arrel molt noble i secreta, en l’espai
de temps que algú permetrà que visquem.
Compartirem projectes i neguits,
plaers i dols amb dignitat extrema,
l’aigua i la set, l’amor i el desamor.

Tot això junt, i més, ha de donar-nos
l’aplom secret, la claredat volguda.

8

En clau de temps i amb molt de patiment.
Vet ací com podem guanyar el combat
que de fa tant de temps lliurem, intrèpids.
En clau de temps i potser en solitud,
acumulant en cadascú la força
de tots plegats i projectant-la enfora.

Solc rera solc per mar de cada dia,
pas rera pas amb voluntat d’aurora.

9

Ni cap llevant luxuriós, ni cap
ponent solemne. Més ens val saber
que no hi ha grans misteris, ni un ocell
d’ales immenses que ens empari; res
d’allò que tants de cops han proclamat
amb veu mesella foscos endevins.

Posem la mà damunt la mà i els anys
conferiran duresa a cada gest.

10

Vam preservar del vent i de l’oblit
la integritat d’uns àmbits, d’uns projectes
en què ens vèiem tots junts créixer i combatre.
I ara, ¿quin fosc refús, quina peresa
malmet l’impuls de renovada fúria
que ens feia quasi delejar la lluita?

Del fons dels anys, crida, barbullent,
la llum d’un temps expectant i frondós.

11

Convertirem els silencis en or
i els mots en foc. La pell d’aquest retorn
acumula la pluja, i els afanys
esborren privilegis. Lentament
emergim del gran pou, heures amunt,
i no pas a recer de cap malastre.

Convertirem el vell dolor en amor
i el llegarem, solemnes, a la història.

Miquel Martí i Pol

Josep Bobé