Falta profundidad o falta calma?

Falta profundidad o falta calma? Jordi Costa en el artículo de hoy (http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20130205/54365087389/falta-profundidad-jordi-costa.html#.URD-5MX-rsw.twitter) en la Vanguardia (por cierto, y de nuevo, felicidades) titula “Falta profundidad” su media página habitual. En él analiza, a partir del encuentro disputado ante el Valencia el pasado domingo, el juego del Barça en estos últimos partidos. Y hay detalles en los que no coincido.

Los últimos partidos jugados (Málaga, Real Sociedad, Osasuna, Real Madrid y Valencia) son ante equipos que normalmente le han jugado al Barça con la defensa adelantada, recortando muchos metros al campo, reduciendo espacios. No ha sido esta temporada una novedad. Lo han hecho casi siempre. Pocos equipos hay que puedan hacerlo por los jugadores de que disponen. Quizás el Betis y veremos al Sevilla con Unay. Los planteamientos de los rivales se establecen, como bien dice Jordi Costa, como moda en función del último equipo que plantó cara al Barça. En su momento el Inter, Chelsea o este año Málaga. Esto será hasta que alguien jugando igual reciba una goleada. Ahí se acabará la historia. Y si miramos los dos últimos partidos, Real Madrid y Valencia, bien podría haber sucedido.

Pero la diferencia entre Jordi Costa y yo viene dada por como entiende la diferencia entre esta temporada y la pasada. El encaje entre Cesc e Iniesta. “Tantos futbolistas de toque cerca del balón han acentuado la capacidad del equipo de monopolizar la posesión”. Y ahí creo que no. El Barça este año ha pasado de la horizontalidad para la creación de superioridades a la verticalidad.(https://josepbobe.wordpress.com/2012/10/03/cesc-iniesta-los-dos-si-pero-uno-u-otro-solos)

 Hemos pasado del balonmano al basquet. De jugar contra defensas 6-0 donde la rapidez en la circulación impide la basculación final de la defensa a querer jugar contra defensas en 5-1 para crear espacios a los que entran. El juego se ha verticalizado y lógicamente, a la vez, se le ha dado un punto más de rapidez. Eso, en sí mismo, no es ni bueno ni malo, es una opción de juego. Pero esa rapidez que se quiere dar en ataque convierte, a menudo, los partidos, y no es el primero, en un correcalle. En el partido de Champions en el estadio da Luz contra el Benfica pasó lo mismo. Si encima el contrario tiene un punta que estira el campo hace que los espacios a cubrir por Sergio Busquets sean inmensos. De ahí que en los últimos partidos todos hablemos de él como uno de los destacados. Hemos pasado de un 4-3-3, convertido en posesión del balón a un 3-4-3 e incluso a un 2-5-3, a un escalonamiento mayor de los jugadores. Un 4-2-2-2 muy marcado en transiciones rápidas y que en ataque estático se reconvierte en un 3-2-3-2 e incluso 3-2-4-1. Un poco a los principios de Cruyff. “Que más dá que nos marquen tres si nosotros marcamos cuatro”. Y hasta ahora ha funcionado.

Como dice Martí Perarnau “el Barça ya no juega a jugar sino a hacer jugadas”. Esas posesiones interminables, de banda a banda de campo se han evaporizado. El juego se ha acelerado buscando siempre la incursión de uno de los laterales, no el estar, o de básicamente Xavi. El juego del Barça, hasta estos partidos. era mucho más impredecible que antaño. Hasta que se ha encontrado con unos equipos determinados en las fechas menos óptimas por preparación. La presión en campo contrario que vimos en diciembre se ha esfumado salvo en el caso de Alexis y un algo de Pedro. Porque para esa presión hay que estar físicamente y mentalmente perfecto. Y eso, aún no sucede. Faltan pocos días, siguiendo las costumbres de años atrás. Pero falta. (https://josepbobe.wordpress.com/2013/02/05/236)

La propuesta del segundo delantero, de Jordi Costa, creo que es ni más ni menos que volver al inicio. Al juego horizontal de los años anteriores. Al juego más pausado. De más posesión en centro del campo y subidas de líneas conjuntas a la búsqueda de la rotura ejercida por uno de los delanteros. Eso equivale a adelantar unos metros a Messi y otros tantos en la salida de balón a Xavi. Quizás sí. Quizás debamos regresar a los orígenes para cambiar las dinámicas. De la misma manera que hablamos el año pasado de que se nos atragantaban las defensas que se cerraban atras y se cambió quizás toca hacer el camino a la inversa.

De todas formas, creo que a finales de este mes, con el tono físico y mental adecuado las cosas volverán a un cauce normal, si es que puede llamarse anormalidad empatar en campos como el Bernabeu o Mestalla