Dos días. La única confianza. Jugadores.

Dos días para acabar jugándonos la temporada en la final de la Copa del Rey en Mestalla. Dos días que a los mayores nos retornan a tiempos pretéritos donde el “aquest any sí” anunciado a bombo y platillo a principios del mes de Agosto de cada temporada en el Trofeo Joan Gamper se reducía a los 90 minutos  que duraba la Final. Dos días, tambien, para reflexionar sobre los bandazos dados esta temporada en todos los estamentos del Club, como si quisieran ser un mal resumen de todos esos años comprendidos entre las décadas de los 60 y 80. Dos días para pensar que venimos de la excelencia aunque en las dos últimas temporadas estuviera rebajada con gaseosa, cual malos bebedores que somos de excelentes caldos. Dos días nos quedan para saber que queremos ser. Porque el que somos y donde estamos a día de hoy es más que evidente.
Llegaremos a la Final fuera del escalón máximo del Futbol mundial. Y no porque hayamos sido desalojados de él sino porque simplemente el Club se ha apeado. Y lo más grave, ha bajado los escalones de dos en dos como si tuviera prisa en no ser referente mundial, como si deseara reintegrarse en el grupo en el que casi siempre nos hemos encontrado. Como sí estos últimos diez años hubiesen sido un accidente.
Veo los resultados de una encuaesta realizada por un medio de comunicación deportivo de Barcelona. El 49% de socios y aficionados culpa a los jugadores y el 19% al entrenador. Mientras, un 27% lo hace a la directiva y un 5% al secretario técnico. Nada nuevo bajo el sol. Nada que a estas alturas pueda sorprenderme.
¿Alguien cree que los jugadores son los culpables? ¿Alguien cree de verdad que los jugadores no ansían y desean la victoria en todas las competiciones? ¿No será más bien que al equipo, como a cualquier maquinaria perfectamente engrasada se le ha de dedicar atención, cuidados y sustituir las piezas que por el desgaste van quedando obsoletas? ¿No será que hay que tener las piezas idóneas de repuesto para que pueda seguir funcionando? No sirve de nada tener un neumático de bicicleta de repuesto si en lo que vamos es en coche, aunque ambos sean circulares y de caucho. Simplemente no sirve. Y eso es lo que ha pasado, no este año sino tambien el anterior. Nadie se ha preocupado del estado del equipo. Como si debiera ser eterno. Esperando a hacer los cambios cuando ya es tarde. Y ese deber, en futbol, corresponde a la secretaria técnica y a la directiva. Uno aportando los nombres necesarios y los otros poniendo todo lo necesario para cumplir. Ni unos ni otros han hecho nada.
El conductor del vehículo, a día de hoy, sigo pensando que llegó a un lugar que ni en el mejor de los sueños esperaba. Que como todo, o casi todo el mundo, disfrutaba con el juego del Barcelona. De ahí a ser el guardian del sistema como nos vendieron en su momento hay un largo trecho. Pero en el fondo no deja de ser una mentira más de las que nos han colado desde las oficinas. No hablemos ya de la frase soltada el día de su presentación en la que prometía recuperar la presión arriba cuando el equipo ha sido más largo que nunca. Escuchar a día de hoy la rueda de prensa del día de su presentación resulta, cuanto menos, chocante.
Pero, no olvidemos, que al entrenador lo fichó, exclusivamente el presidente fugado. El presidente electo que, a los primeros problemas judiciales, tomó las de Villadiego. Seguramente eso de “buscábamos un entrenador que supiese que la idea del Barça no se discute, sino que se expande” no la interpreté bien. Una cosa es saberla y otra interpretarla. Nada tiene que ver una con la otra.
Se habla, en los medios de cambio de entrenador, fichar cinco seis jugadores (con las consiguientes bajas), hacer sangre, vaya. De momento los nombres que suenan me siguen pareciendo una broma. Si hablamos de mantener un concepto de futbol, no me parece que el entrenador del que se habla sea el más indicado. Y en cuanto a los jugadores siguen siendo los mismos que hace dos veranos, es decir, con dos años más. Dos años perdidos por tanto.
Desearía que el miercoles se ganara la final. Y esta vez basicamente por los jugadores. Algunos ya han anunciado su marcha. A otros se les abrirá la puerta de par en par colocándoles incluso una alfombra bajo los pies. Y me gustaría que ganaran basicamente por ellos mismos. Que puedan cerrar su etapa en el Barcelona con un triunfo. Cerrar el círculo y, de paso, cerrar bocas y colocar a cada uno en su sitio, si es que alguno sabe exactamente cual es y donde está.