Hoy hace 115 años…

 

Publicado en: http://www.am14.net el día 29 Noviembre 2.014

Extracto del diario de memorias de Eloi Junqueres, periodista deportivo y de sociedad de la época, sobre los inicios del fútbol en la ciudad de Barcelona y la fundación del “Football Club Barcelona”, descubiertas, fruto de la casualidad, por su bisnieta Ona Piulachs Junqueres en un piso de la calle Princesa de Barcelona, en pleno barrio de La Ribera.

29 Noviembre 1899

Hace un par de días, Walter Wild me citó para hoy a las seis de la tarde. No me indicó el motivo del encuentro, pero sí que iríamos a las instalaciones del Gimnasio Solé, a pocos metros de la Rambla. Imaginaba que quería que volviera a hablar con Hans Gamper para que tuviera la oportunidad de explicarme cómo había transcurrido la reunión mantenida, hace ahora justo diez días, al concluir el partido de football que habían organizado en el Hipódromo entre los jóvenes reclutados tras el anuncio publicado el 22 de Octubre pasado en “Los Deportes”.

A los habituales que disputaban ya encuentros de forma habitual en la ciudad (los hermanos Witty, los hermanos Parsons, Morris, Gamper, Maier…) se habían unido los Terrades, De Ossó, Urruela, Cruzate, Llobet, Cabot, López y Lomba, entre otros. Necesitaban poder formar un par de equipos completos para que no les sucediera lo que les ocurría a menudo en Sant Gervasi de Cassoles: disputar encuentros sin ser los mínimos disponibles. Así, había veces que debían jugar ocho contra nueve e incluso no poder disputarse el encuentro.

Habíamos acordado encontrarnos en el “Gambrinus”, la cervecería de la Rambla de Santa Mónica número 29, en la esquina con la calle del Comerç, un lugar frecuentado por alemanes y con su nombre dedicado al rey de la cerveza. Al llegar, Walter me ha indicado que la elección del lugar no era casual. La Socieda8d Helvética de Beneficencia junto con la Societé Helvètia, de índole cultural y de la que tanto él como Hans Gamper eran socios, estaban en negociaciones con el señor Valentí Pons, propietario del establecimiento, y a quien educada y cortésmente me ha presentado, para el traslado de la sede social de este club suizo de la ciudad al local donde nos encontrábamos a primeros del próximo año 1900. Por lo que Walter me ha contado, el local de la Societé Helvètia que tiene realquilado a la Liga de Defensa Industrial y Comercial deberá ser objeto de registro por parte de la policía al pertenecer a esta organización. Al conocer esta posibilidad han decidido plantar una gran bandera suiza en el local por si los agentes intentaban el registro y como medida disuasoria, pero igualmente les hace muy poca gracia tal posibilidad así que prefieren trasladarse a otro local.

Pasaban algo ya de las ocho y media de la tarde cuando hemos abandonado la cervecería y enfilado hacia la Rambla para dirigirnos al gimnasio. Iba llena de gente, como es normal a esa hora. En la puerta principal, la que da a la calle Fortuny, bajo el rótulo de cristal pintado de baños-duchas y complementado en los laterales de la puerta de acceso con otros en los que se lee “gimnasia y esgrima”, se encontraban varios señores en amena tertulia. En la vía, un montón de carromatos con las bañeras en lo alto que el Gimnasio alquila, por horas, a casa particulares. Todo un lujo, una bañera y un baño.

Al ir a entrar, Walter me ha indicado que accediéramos por la puerta lateral, la que da a la calle Montjuïc del Carme. Faltaban ya escasos minutos para las nueve de la noche y Manuel Solé, el propietario del Gimnasio, nos ha dado la bienvenida. Sin duda nos estaba esperando. Amablemente nos ha conducido hasta la sala de armas donde cada día imparte sus lecciones el maestro de esgrima Ferruchio Girowich y que se hallaba preparada para una reunión. Una mesa cercana a una de las paredes y unas cuantas sillas colocadas en hileras a su frente. Había bastantes personas ya en la sala. Conocía a algunos de ellos que eran periodistas. A la mayoría, de nada. Walter Wild me los ha ido presentando, uno a uno. El señor Otto Künzle, suizo como él. Otto Maier, alemán, Lluís de Ossó, Pedro Cabot Roldós, José Llobet, Carlos Pujol, Enrique Ducay Aguilera, John Parsons, inglés como su hermano William y Bertomeu Terrades, de familia importante de Sabadell. Con ellos se encontraba Hans Gamper, que ha dibujado una sonrisa al verme y rápidamente se ha acercado a estrecharme la mano. Doce hombres.

En un rincón de la sala, ajenos al grupo principal y en conversación se encontraban los que parecían invitados, todos relacionados con la prensa. El señor Serra de La Vanguardia, los señores Ossorio y Gallardo de El Noticiero Universal, el señor Elías Juncosa, el popular Corredisses de La Veu de Catalunya que me saludó efusivamente y el señor Narciso Masferrer de Los Deportes que se sorprendió al verme. Me integré a la conversación de este grupo junto a Manuel Solé. Gamper los había invitado a la reunión personalmente pero ninguno de ellos tenía la mínima idea de que se iba a tratar en ella aunque todos conocían las pretensiones de Hans en crear un Club de Football.

A las nueve en punto, con puntualidad suiza, Gamper que instantes antes nos había indicado que tomáramos asiento en las sillas dispuestas, ha cogido la palabra. Después de darnos las gracias por la asistencia ha excusado la presencia de los hermanos ingleses Witty, Ernest y Arthur, del alemán Edouard Schilling, del nacido en Guatemala Juan de Urruela Morales, de Fermín Amadeo Lomba, de Francesc Cruzate y de Adolfo López. Ha hecho a continuación una pequeña introducción sobre el football, explicándonos sus experiencias en Suiza y Francia, concretamente en Lyon, y del rápido aumento en el interés por este deporte en toda Europa. Asimismo nos ha hablado de la buena repercusión que tuvo el anuncio publicado solicitando interesados en formar un equipo, así como la partida celebrada en el Hipódromo hoy hace diez días.

Y justo entonces nos ha manifestado el motivo de la reunión. La voluntad de formar y constituir un Club de jugadores y aficionados a este deporte en la ciudad de Barcelona. Un Club de Football. Nos ha hecho saber que en este momento ya se podían llegar a conformar dos equipos con la gente de que disponía y que, alternando los jugadores, se podían realizar ya partidas contra otros equipos de la ciudad como el “team inglés” o los que ya se habían formado en los gimnasios Tolosa, Alsina o Santanach. La idea ha sido recibida con entusiasmo por parte de los otros once componentes. Para nosotros, los que estábamos en las últimas filas, una auténtica sorpresa el saber que podía ya contar con tal número de personas involucradas en el proyecto.

Lo primero que se ha hecho, llevando siempre Gamper la dirección de la reunión, ha sido escoger a la Junta Directiva. La primera Junta que tendría el Club como ha remarcado en su intervención. Obviamente el nombre de Gamper ha sido el primero que se ha propuesto para el cargo de Presidente. En ese momento, Narciso Masferrer ha interrumpido la reunión. El señor Gamper no podría ser el presidente de la nueva entidad. El hecho de contar con tan solo veintidós años (cumplidos el pasado 22 de este mes) le impide por ley poder serlo, pues ésta marca la mayoría de edad en 23 años y es requisito indispensable para optar a un puesto en una junta directiva. Y de estas cosas, Masferrer sabe un rato.

Ya teníamos el primer contratiempo sobre la mesa. El alma de todo el proyecto, Hans Gamper, no podría ser el presidente. Las miradas se cruzaban entre los once restantes y la elección, mediatizada por la amistad de Gamper hacia él, ha recaído en Walter Wild que también era el de más edad de los presentes. Así pues, mi amigo Walter, el que me ha llevado del brazo hasta este deporte y esta reunión será el primer presidente del Club. Reglamentariamente se ha debido escoger al resto de la Directiva. El cargo de Secretario ha sido para Lluis de Ossó y para el de tesorero se ha escogido a Bertomeu Terrades. A la vez, Gamper, Wild y De Ossó serán los encargados de redactar los Estatutos del Club. Hans Gamper será el Capitán del equipo y por tanto el que formará los teams que disputarán los futuros partidos. En ese momento Gamper ha manifestado la voluntad de poder disputar un encuentro en el mínimo plazo de tiempo posible. Una vez repartidos los cargos se ha pasado a escoger el nombre de la nueva sociedad. En esto no ha existido la mínima discrepancia. Gamper tenía muy claro que debía llevar el nombre de la ciudad: Football Club Barcelona.

wild gamper 1949Eran casi ya las once de la noche y la reunión se había alargado más de lo previsto. Walter Wild, como presidente ya del nuevo Club daba ya por finalizada la asamblea. No se había hablado de escudos ni vestimentas. Eso quedaba para más adelante. Gamper tenía nuevos planes que expondría al cabo de unos días. Los doce integrantes del Football Club Barcelona estaban eufóricos y los invitados nos hemos acercado a felicitarlos. Quieren celebrar el primer partido contra otro de los equipos de la ciudad. Gamper ya había hecho gestiones con el “Team Inglés” para la disputa. Los hermanos Parsons, integrantes de ese equipo, lo han corroborado. Antes de diez días se disputaría el encuentro. Las fechas que se barajaban eran el 7 u 8 de diciembre.

Nos hemos despedido de Manuel Solé que tenía que cerrar las dependencias del Gimnasio. La mayoría hemos ido en dirección a las Ramblas donde nos hemos separado. Con Walter hemos ido hacia La Canuda. Se nos ha añadido Lluis de Ossó aunque por poco tiempo. Vive en la calle del Duc de la Victoria.. También es casualidad que viva casi al lado del Gimnasio Tolosa, precisamente los que no permitieron a Gamper y Wild añadirse al equipo que habían formado por el hecho de ser ambos protestantes metodistas. Es todo un personaje este de Ossó. Con un bigote perfectamente cuidado, con las puntas afiladas hacia arriba y engominadas, con unas incipientes entradas en su frente y vistiendo como todo un dandy con levita. Me ha comentado que es impresor y que de vez en cuando escribe en la prensa bajo el seudónimo de “El Delantero”. Por su apellido se que proviene de una familia muy religiosa y católica, no en vano su tío está en contacto con el arquitecto Antoni Gaudí para la construcción de un colegio dedicado a Santa Teresa de Jesús y que debe construirse en unos terrenos cercanos a la Vía Augusta. Deberé buscar la manera de hablar con él para que me explique el porqué de añadirse a este grupo tan heterogéneo y con tan gran participación de seguidores de diferentes formas de protestantismo.

Walter estaba contento. Esperaba poder cumplir bien con la tarea que le habían designado a pesar que le dolía el hecho de que su amigo Gamper no pudiese ser el Presidente, porque tenía claro que era él quien debía haber sido nombrado. En broma le he contestado que gracias a eso pasaría a la historia como el primer Presidente del “Football Club Barcelona”. Que muchas generaciones después la gente seguiría pronunciando y recordando su nombre. No ha habido respuesta. Tan solo unas carcajadas contagiosas han resonado por la calle.

La primera fotografía del F.C.Barcelona

 futbol325 Febrero 1.900

Domingo de Carnaval. El día ha amanecido cubierto de nubes pardas que dejan caer, a intervalos, una ligera llovizna, acompañada de un viento que poco a poco va aumentando proveniente del sudeste. Hace bastante más frío que ayer. No invita el día para pasear ni mucho menos para ir hasta el antiguo velódromo de la Bonanova para hacer unas fotografías.

La revista semanal para la que trabajo, “Iris” no lleva aún un año en la calle. Su primer número apareció el 13 de Mayo de 1.899 a un precio de venta de 25 céntimos por ejemplar. La publicación es esencialmente literaria con alguna nota de sociedad y actualidad aunque por lo que se distingue es por lo cuidado de las ilustraciones, muchas veces coloreadas. De aquí el nombre de “Iris”.

Seguiría en la cama si pudiera en lugar de irme allá arriba a la calle Modolell justo al lado de los Ferrocarriles de Sarriá. Pero he quedado con el redactor Eduardo Calatrava para desplazarnos juntos. Cómo si no hubiésemos tenido bastante ya con ir el domingo anterior día 18. Suerte que el tiempo acompañó más que hoy y al sol se estaba bien.

“Foot ball”. A eso nos han enviado. Y para eso he debido salir a la calle aún con el riesgo de coger un resfriado. Maldita lluvia. “Foot ball”. Ese “sport” practicado por extranjeros y señoritos de buenas familias burguesas y algunos aristócratas corriendo tras una pelota enorme. “Foot ball”. Al que le han dado publicidad en esta ciudad “La Vanguardia” y “Los Deportes” especialmente, aunque claro, algunos de los practicantes devotos de este “sport” colaboran con ellos. “Foot ball”. Quién cree que esto interese a nadie si en cuatro días desaparecerá, tal y como ya ocurrió años atrás. Que cuando llegan los primeros calores, a mediados de abril, dejan ya de practicarlo hasta finales de septiembre no fuera que se acalorasen los “sportmens”. “Foot ball”. El “sport” al que los señoritos del Barcelona hoy no juegan pues es domingo de Carnaval.

Hoy juegan, a las tres de la tarde, un partido el “Football Club Català” y el “Escocés Football Club San Andrés”. El Català presume de poner hoy toda una alineación con gente española. Jugarán los socios Julián García, Fermín Lomba, Sanmartín, Busquets, Garcés, Valls, Artús, Vila, Valls y Soley. Aunque esto no es del todo cierto que este Soley es costarricense. Aunque igual los escoceses ni lo han percibido. Por el “team” escocés juegan los Young, Langlan, Mauchan, Denniston, Fallon, Black, Girvan, Barringer, Dykes y otro Black. El árbitro será el señor Hamilton.

Suerte tengo del amigo y compañero de “La Vanguardia”, Don Alberto Serra, que me facilitó las reglas de este “sport” y que llevo en el bolsillo para releerme en el tren, a ver si entiendo algo de este juego de pelota al pie.

“Foot-ball. Dada la progresión de este juego en Barcelona de algún tiempo á esta parte, y la celebración próxima de grandes matchs, uno de los cuales tendrá lugar el próximo domingo 24, entre el Foot-ball Club Barcelona y e! Foot-ball Club Catalá, creemos del caso Indicar algunas de las principales reglas á que se somete este atlético deporte.
Se juega en un terreno cuyas dimensiones máximas son 185 metros largo por 92 1/2 ancho, y las mínimas 85 por 47 1/2, respectivamente.
Este terreno rectangular está limitado por banderolas, y en el punto medio de cada extremo se levanta, una especie da puerta ó dintel formado por tres palos, dos perpendiculares y uno transversal.
El ancho de la puerta es de 34 pies y la altura mide 8 pies.
Se forman dos bandos de once jugadores cada uno de ellos, cayo objeto es hacer pasar la pelota por la puerta de sus contrarios, empujándola con los píes ú otra parte del cuerpo, excepto las manos y brazos. Estos once jugadores se reparten del modo siguiente en cada bando: 1 guardia de puerta (gool keeper), 2 defensores (Backs), 3 medio-delanteros (halfbacks), y 5 delanteros (forwards).
Las reglas principales que rigen son las siguientes: Al guardia de la puerta se le permite usar de las manos para 1a mejor defensa de aquéllas contra los que atacan intentando pasar la pelota, á la que procurará lanzar lejos de ésta, pero dentro del campo, cuando pueda cogerla.
Los defensores tienen por misión separar con buenos golpea la pelota de las cercanías de la puerta, y si se ven abrumados por el numero ó habilidad de sus contrarios, pueden empujarla fuera, del campo por los limites laterales, para así dar tiempo á que se replieguen los medio-delanteros, aspirando á la defensa.
Los medio-delanteros tienen posición de mucha importancia, pues juegan generalmente como defensores, aunque atacan también si las circunstancias lo requieren. Detrás de ellos siguen los defensores, de modo que si se les escapa la pelota por habilidad del contrario ó cualquiera otra causa, deben procurar impedir el paso y avance del adversario, cargando en último caso para dar tiempo á los defensores de su bando á que acudan.
Los empujes á la pelota deben tender siempre a entregarla á sus delanteros.
Estos son generalmente escogidos entre los más corredores y deben atacar siempre en su línea, sea derecha, Izquierda ó centro del campo. Se considera mala jugada la que realiza un delantero cambiado; esta libertad sólo se otorga al delantero-centro, generalmente capitán o director del partido. Cuando se vean atacados no deben vacilar en parar la pelota a un compañero de los que se hallan próximos. Deben procurar llevar siempre la pelota cerca de sus píes, pues con golpes fuertes sólo consiguen entregarla á sus contrarios. Al salir la pelota fuera de los límites laterales deben colocarse los delanteros del bando que la tira de manera que le sea fácil al medio-delantero arrojársela. Cuando el que la devuelve es del bando opuesto, deben colocarse para impedir que los delanteros de aquél la reciban ventajosamente.
Los tantos ó partidas se cuentan por el número de veces que pasa la pelota por la puerta.
El fallo del juez es final, decisivo é inapelable.
Se debe obedecer sin discusión á los capitanes respectivos del bando en que se juegue. Deben también evitarse las discusiones (lo más difícil en nuestro país), formulando lacónicamente las protestas, si las hay, al juez ó
capitán respectivo, esperando su fallo.
En este «sport», quizás mejor que en otros, «vale más mafia que fuerza», y aunque el juego sea un poco fuerte, cualquiera que disfrute de buena salud puede tomar parte en él.
Con las reglas enunciadas basta para formarse idea de uno de los deportes más animados é interesantes que se conocen.”

El pasado domingo fue peor. Se encontraron el “Català” y el “Foot ball Club Barcelona” en el velódromo. Y realizaron dos partidos. Pero no unos contra otros. No. Socios del Barcelona contra socios del Barcelona, uno, y el otro, socios del Català contra socios del Català. Que cosas. Y es que para disputar un encuentro no basta con encontrarse en el campo, cosa que cada vez sucede con más frecuencia, sino que deben haber tenido que pactarlo y anunciarlo con anterioridad. Y es lógico. Que las apuestas tienen su importancia. Me conformé con sacar un par de fotografías tan solo. Una de cada equipo. El Català de blanco y los del Foot ball Club Barcelona con ese atuendo tan llamativo de dos colores, azul oscuro y encarnado y el pantalón blanco. Aunque eso sí, su segundo equipo viste de blanco y por eso en la fotografía que hice se mezclaron ambas equipaciones.

Hoy espero realizar alguna fotografía del “match”, alguna en la que plasme a los “sportmens” corriendo tras el balón o en alguna de las muchas cargas existentes. Veremos como se da. Aunque dudo mucho que sirvan para algo más que para el próximo número de la revista. ¿A quien va a interesarle este juego?

Un fotógrafo con frío

Publicado en  http://www.martiperarnau.com/historias/miradas/la-primera-foto-del-barca/  el 20 de Marzo de 2.014

Primer partido del Barça. 114 años atrás.

(Extraído del “diario” de Don Bertomeu Terradas)

Urruela, Wild, Lomba, Ossó, Llobet, López, Terradas, Gamper, Künzle, Schilling.

Estos hemos sido los hombres que hoy,  8 de Diciembre de 1.899, hemos jugado el primera partido de la historia como “Foot-Ball Club Barcelona”. Por fin lo hemos logrado.

Un guatemalteco, tres suizos, un alemán, un cántabro y cuatro catalanes.

Desde principios de Octubre que Hans Gamper, el suizo este que corretea practicando todo tipo de deportes por el Gimnasio Solé, empezara a hablarnos de organizar un Club de “foot-ball”, no ha parado hasta conseguirlo.

Se juntó con ese otro compatriota suyo que vive en la calle Princesa, Walter Wild, al que muchos llaman Gualterio, e insertaron una nota en el semanal “Los Deportes”. Apareció el día 22 de Octubre, aunque pésimamente escrita. Los redactores le cambiaron el nombre por “Kans Kamper” y como desconocen este deporte también escribieron mal el nombre del deporte en cuestió: “Foot-Vall”. Vaya enfado cogieron ámbos al leerlo. Sobre todo Gamper. Se pasaba ratos comentando como era posible que hubieran escrito «Kans Kamper». Y eso que colaboraba de vez en cuando con “Los Deportes”, que tiene las oficinas en el mismo edificio que el Gimnasio, en la sección de «Sport Internacional».

Se empeñó en construir un equipo. Por lo que sé, y el mismo Gamper me ha contado, ya había organizado algún partido en Sant Gervasio de Cassoles, por donde vivía. Y igualmente se había ofrecido al Gimnasio Tolosa, sí el que regenta Jaime Vila, para jugar con ellos. Pero se ve que Vila considera al “foot-ball” como algo simplemente complementario a la gimnasia y no le dio demasiada importancia. Aparte que no le gustó demasiado que fueran suizos los que se ofrecieran para organizarlo.

Algunos del gimnasio Solé, y algunos más que se apuntaron tras la nota de prensa, logramos ponernos de acuerdo. Nos costó lo suyo, por eso. Pero por fin, Manuel Solé, el propietario del gimnasio, y sabiendo que Vila no había aceptado, las cosas de la competencia ayudaron, nos permitió el día 29 de Noviembre, reunirnos en su local para legalmente constituir la nueva sociedad “Foot-Ball Club Barcelona”.

Nos juntamos doce personas: Walter Wild, Lluís d’Ossó, Hans Gamper, Otto Künzle, Otto Maier, Enric Ducal, Pere Calbot, Carles Pujol, Josep Llobet, John Parsons, William Parsons i un servidor, Bertomeu Tarrades.

Decidimos que el presidente fuera el de más edad, cargo que correspondió a Walter Wild, Lluís d’Ossó el secretario i Hans Gamper el capitán del equipo. A mí me nombraron tesorero de la nueva sociedad.

Bueno, a lo que iba. Hoy hemos jugado el primer partido. Y lo hemos hecho contra un equipo de la colonia de ingleses que hay en esta ciudad. Hemos jugado en el campo del Velódromo de la Bonanova a las tres en punto de la tarde. Y ya con los colores que pactamos vestir el día en que nos legalizamos. Azul y grana. Y pantalón blanco.

Si, seguramente los que conocen las reglas de este deporte del “foot-ball” se habrán extrañado que al inicio, al reseñar los nombres de los que hemos jugado, tan solo aparezcan diez. Y sí, así ha sido. Y encima los hermanos Parsons han tenido que completar al equipo inglés. No eran suficientes jugadores como para llegar a los once establecidos y les hemos tenido que ceder un par de los nuestros. Y aún suerte que Eduardo Schilling, que tiene el comercio de escopetas en la calle Ferran, se ha animado a jugar, que con sus más de 45 años tiene mérito. Ha acabado tan cansado que dudo yo que vuielva a jugar nunca más.

El arbitraje ha sido del inglés Leack, muy competente en el desarrollo de su misión.

Al final del partido, el resultado ha sido de 1-0 a favor del equipo de la colonia inglesa, aunque dispusimos de dos ocasiones claras que los palos de las porterías impidieron se transformaran.

Ahora esperamos poder disputar prontamente algún otro encuentro. A ver si “El Catalá” acepta el reto y concretamos una fecha para celebrarlo.

Nota: Hoy, día siguiente del encuentro, veo que “La Vanguardia” realiza una nota crónica del encuentro. Por su interés adjunto.

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Onzari. Gol Olímpico. Sagi-Barba

GololimpicodeonzariPerdonen que me presente así, de golpe y sin avisar. Mi nombre es Cesáreo Onzari. Nací en 1.903 en Buenos Aires, Argentina. Mi profesión, futbolista. Debuté en el Club Atlético Huracán en 1.921 y ahí me retiré en 1.933. Jugaba de extremo izquierdo, puntero izquierdo como dicen allá.

A muchos sé que mi nombre no les dirá nada. Pero si les hablo de “gol olímpico” seguro que sí. Mi apellido pasó a la historia gracias a ese gol. Fue el 2 de Octubre de 1.924. Era un encuentro amistoso entre la selección de mi país, la albiceleste, y Uruguay, entonces recién campeón Olímpico en los Juegos celebrados en París. A los quince minutos de juego marqué directamente desde el corner. En la prensa se destacó el gol, aunque bastante menos que la dureza y agresividad habida entre jugadores y público. Adolfo Celli, “El Alemán”, compañero de selección, sufrió fractura de tibia y peroné y la afición despidió a los uruguayos con piedras y botellas. Recuerdo aún la patada que le pegó “El Mago”, sí, el uruguayo Héctor Scarone, a un policía. Acabó en comisaría.

Hacía poco habían cambiado el reglamento, exactamente el 14 de Junio de aquel año.  Guardo aún la edición de “La Nación” con la crónica del partido y en él el referee se refiere al gol así. «Tengo la seguridad de haber actuado a conciencia, en ningún momento dejé de cumplir mi misión en la forma en que entendía debía hacerlo. Prueba de ello, los goles que sancioné, el primero de los cuales directamente de un córner, aún cuando esa nueva disposición del reglamento oficial no nos ha sido comunicada a los referees de la Asociación Uruguaya de Football».

Y así, de la expresión de “el gol a los olímpicos” pasamos al “gol olímpico”. Y mi nombre quedó para siempre ligado al fútbol, a la historia de este deporte.

Pero mi intención, no es, ni mucho menos, contarles mi historia con esta nota. Lo realmente curioso vino poco después. Meses más tarde, y ya casi sin recuerdo del gol, recibí la correspondencia de un periodista escocés y de un compañero mío de profesión.

El primero me informaba que, el 21 de agosto de ese mismo año, mes y medio antes de que yo anotara el gol, un jugador llamado Billy Alston había conseguido uno idéntico en un partido de la Segunda División escocesa entre el St. Bernard´s F.C. y el Albion Rovers. Billy Alston jugaba en el primero. Y el resultado final fue de 2-1 favorable al Albion, anfitrión del encuentro.

No he sabido nada más de ese gol. Ni de ese jugador. Intenté averiguar algo pero todo fue inútil.

La segunda correspondencia me llegaba de Barcelona. Y el remitente era Emilio Sagi-Liñan. Permítanme que la reproduzca.

“Apreciado Héctor Onzari.

Mi nombre es Emilio Sagi-Liñan y soy jugador del Fútbol Club Barcelona. Como usted, puntero izquierdo.  Debido a las múltiples giras de mi padre, Don Emilio Sagi-Barba, barítono reconocido, tuve la fortuna de nacer en su país, a escasos 350 Km. de donde usted, en San Carlos de Bolívar. A los tres años llegué a Catalunya y desde entonces he permanecido aquí. Con quince años, y durante unas vacaciones en Cadaqués, junto con Salvador Dalí, el Sr. Josep Samitier, al que sin duda usted conoce a través de Don Carlos Gardel, avaló mi ingreso en el Futbol Club Barcelona. En la temporada 1916-1917 debuté con el primer equipo.

En 1919 me casé y decidí abandonar el fútbol. La necesidad del dinero para el mantenimiento de la familia acabada de crear, me impulsó a tal decisión. Pero ya sabe, este bendito deporte es como una enfermedad, un gusano que te entra en el cuerpo para siempre y, en 1.922 decidí regresar a los terrenos de juego. Y no me ha ido mal. He podido coincidir con Samitier, Alcántara, Platkkó y Piera. Nombres que seguro serán recordados durante años.

Igual  a usted, como a muchos otros aficionados, le suena más el nombre de Sagi-Barba que el mío propio.  Así me llamaban todos en honor a mi padre y a ser mucho más conocido que yo, un simple jugador de este noble deporte en comparación a un artista del canto.

Pero el motivo de estas líneas no es contarle mi biografía. El motivo es felicitarlo por el magnífico “goal”  que transformó contra la Selección de Uruguay del que me han llegado informaciones. Y a la vez contarle una anécdota que bien podría ser el porque del cambio en el Reglamento y a que usted, y dicho sea con todo el respeto del mundo, pase a la historia de este deporte.

Le sitúo en fecha de 16 de abril de 1.924. Estadio Metropolitano, en Madrid. Partido de desempate de los cuartos de final del campeonato de España. El rival el Sporting de Gijón. Yo era el encargado de lanzar los córners desde la esquina izquierda. En la segunda parte, sobre el minuto 15 lancé uno. Le daba bien al balón y con mucho efecto. Lo cierto es que el balón llegó a la red. Y el “referee” dio validez al tanto.

Los jugadores contrarios protestaron rapidamente al árbitro, Sr. Colina. Imagínese la que se lió que los sportinguistas abandonaron el terreno de juego considerando la situación poco menos que una estafa. Algunos se dirigieron al palco donde se encontraban los directivos de la Federación. Buen alboroto y buena trifulca monté con ese saque de esquina. La confusión fue enorme. Quilombo creo que lo llaman ustedes. Al rato los jugadores del Sporting de Gijón aceptaron regresar al terreno y pudimos reanudar el partido. El resultado fue de 3 a 1 a nuestro favor.

Al día siguiente en las crónicas de los periódicos todos lo narraban de diferente forma.

Casi todas las narraciones se centraban en librar de culpa al árbitro. Algunos para salvar la imagen y la decisión del “referee” comentaban que si el balón lo había cabeceado un compañero. Otros, también por el mismo motivo, argumentaron que las protestas fueron por un empujón al portero. Los menos, los que hablaron de un gol directo. Sí. El balón entró limpio, directo desde el “corner”. Y el árbitro debió anularlo, aunque ya se sabe como son a veces.

Supongo que conoce que los saques de esquina se introdujeron en el Reglamento de nuestro deporte en 1.872. Pero no fue, hasta poco antes de su gol, el 14 de Junio de 1.924 cuando se consideró el gol directo. La posibilidad que el balón entrara directamente en portería desde el saque de esquina.

Y estoy convencido que una parte importante de esta autorización fue debida a mí. A ese corner que lancé en el Metropolitano de Madrid y a la posterior controversia que se desencadenó, en el rectángulo y en los despachos. Había que salvar a toda costa la decisión arbitral.

Perdone que le haya molestado y robado parte de su tiempo con este relato de unos hechos olvidados por la mayoría. Pero quizás, en el futuro, alguien se interese por esta historia y deseaba contársela.

Muy cordialmente y esperando podamos repetir algunas veces más este gol.

Emilio Sagi-Liñan (Sagi-Barba)”35593551

Y, hoy, cuando ya han pasado muchos años de aquello, he querido dar a conocer ambas misivas. Para que nos queden en la memoria los nombres de muchos jugadores que hicieron posible el fútbol de hoy, tal y como lo conocemos.

Porque la historia ya habla de mí, Cesáreo Onzari, como el autor del primer gol olímpico, pero a nuestro alrededor, muchos futbolistas merecen todos los honores.

Y porque como decía Sagi, quizás alguien, en  el futuro,  se interesará por esta historia, que quizás algún contemporáneo de ese tiempo contará a sus hijos y estos a la vez, a los suyos. Y así, la historia del fútbol irá llenando hojas de ese libro maravilloso donde todos los jugadores, sea cual sea su categoría, deberían merecen una reseña.

N. A.

Este post no hubiese sido posible sin la pista que me facilitó J.G., provenientes de su historia y la memoria de los suyos, y la motivación que me dio para curiosear sobre el tema.

Tampoco lo hubiese sido sin las lecturas de artículos y libros de Frederic Porta. Como bien dice  «Hay que saber de donde venimos para continuar haciendo camino»

Toda la información es verídica y se basa en hemerotecas de esas fechas.

Con posteriorioridad se ha averiguado que el gol de Billy Alston fue conseguido con un cabezazo y no directo, según documentos de la época.

Cibeles y Neptuno.

Cibeles es considerada (y es una casualidad, una diosa pre-olímpica) Identificada por muchos como Rea será la esposa de Saturno (sí ese que devoraba a sus hijos) y su historia se nutre de pasiones, rencores y sangre.

El culto a Cibeles se originó en Anatolia (turquía) hace más de 6.000 años. Vaya, que aunque algunos lo crean, no nació en la Castellana. Es la diosa de la madre naturaleza, de las cavernas (cuidadín, cuidadín) y los montes, de la fértil tierra y de los animales. Su simbología representada encima de un carro tirado por leones simboliza su superioridad incluso ante los leones que tiran del carro.

Pero su historia no es tan bonita. Cibeles tuvo un hijo llamado Atis. A medida que el pequeño Atis iba creciendo, más prendada quedaba de su hijo por su belleza y porte. Así, cuando Atis llegó a la virilidad, Cibeles lo convirtió en su hijo-maromo-amante. No tan sólo se conformó con eso sino que le obligó a jurarle fidelidad absoluta. Y así fue, viviendo en un mundo de ensueño y paradisíaco hasta que un día, cansado Atis de su madre-amante posesiva decidió dar una vuelta por las colinas (vaya, lo que sería el bar de hoy en día) y se encontró con la bella ninfa Salgaritis. El aquí te cojo, aquí te mato fue todo uno. Se comenta que Atis, acostumbrado a la edad de su Mater amatíssima, lo pasó en grande con la jovencita Salgaritis.

Pero nada quedaba en la tierra sin que Cibeles lo supiera y los celos se apoderaron de ella. Otra más joven y guapa se había interpuesto en el camino. Y en medio de un arrebato de locura maltrató físicamente a Atis, quien, como tampoco tenía muchas luces, no se le ocurrió otra cosa que castrarse para así seguir pudiendo mantener el juramento de fidelidad  hecho a su madre-amantísima. Como se ve que no tan sólo no tenía muchas luces sino que tampoco era muy ducho en esas artes médicas, el joven Atis murió desangrado en los brazos de Cibeles.

Neptuno es todo un dios olímpico. Este sí. Hijo de Rea y Cronos (Saturno). Devorado por Saturno, su padre, es regurgitado con posterioridad gracias a Zeus, su hermano. Neptuno es el dios de las aguas y mares. Eligió el mar para vivir y construyó un reino de castillos dorados sumergidos hechos de corales y gemas. Tiene fama de orondo bonachón salvo cuando de enfada. Es esos momentos es capaz hasta de fastidiar la vuelta de Ulises a su Itaca para reencontrarse con Penélope. Aunque claro, en su descargo cabe decir que Ulises había cegado al hijo de Neptuno, Polifemo.

A golpes de tridente causa maremotos y tsunamis por donde pasa el día que está airado. No le hacen falta ni carrozas ni murallas en la cabeza como a Cibeles para demostrar su fuerza. Pero eso sí, es un poco inestable. Tanto provoca la más encalmada mar en las que la navegación se torna imposible como provoca auténticos destrozos.

Cuando va en su carroza,acostumbra a ir  tirada por caballos y/o delfines y rodeado de ninfas y tritones, de ondinas y náyades.

En Barcelona, que sepa no hay ninguna estatua erigida a Cibeles. En cambio sí la hay de Neptuno. Y creo que tres. Una en el Parc de l´Espanya Industrial, colocada en el lago. Otra en la Plaça de la Mercè y la tercera en la cascada del Parc de la Ciutadella.

Así pues, colchoneros que vivís en Barcelona, quedar antes no sea que estéis dispersados por Barcelona esta noche.