La táctica en el Foot –Ball. Hans Gamper

Con la salida del semanario Stadium en 1911, Hans Gamper durante las nueve primeros números, escribió una serie de artículos sobre el football que he juntado en un solo texto.

 

La táctica en el Foot –Ball. Hans Gamper

 

El grado de perfeccionamiento á que ha llegado el foot-bal1, lo ha convertido de simple juego atlético, en una verdadera batalla, sujeta á sus especiales reglas de táctica y de cálculo, de cuya acertada aplicación depende hoy la fuerza decisiva de un equipo, y la superioridad del mismo tanto en el ataque como en la defensa.

Esto nos mueve á publicar acerca de tan interesante tema para los aficionados al atlético deporte, una serie de consideraciones que irán apareciendo sucesivamente en forma de artículos cortos y que empezamos hoy con el presente.

 

     El ataque. – Aunque esté todavía muy en boga, en cuanto al ataque, el juego individual que aun entusiasma á cierta parte de público, que premia con aplausos una carrera desenfrenada, un pelotazo que vaya á las nubes, o una serie de regateos o driblings, á pesar de que el fracaso seguro siga casi siempre y fatalmente á una jugada personal; aunque se tenga. por buenos jugadores de foot-ball á aquellos que juegan como ciertos oradores hablan, esto es, para la galería, es lo cierto que cada día queda más arrinconado ese antiguo sistema de juego, y poco á poco se va comprendiendo el valor que tiene el juego de conjunto.

La buena táctica en el ataque, es, pues, el secreto de la fuerza de los equipos de foot-ball. Ahora bien: ¿Cuáles son los principios generales que presiden una buena táctica en el juego de conjunto?

En primer término el jugador ha de tener una decisión y una realización instantánea. No hay que vacilar nunca. Esta es una de las condiciones esenciales para el éxito. Por esto, pues, conviene desarrollar un juego rápido, lo más rápido que sea posible, á fin de producir un avance en tal forma que sea una sorpresa para el bando contrario la impetuosidad del ataque, sin confundir, no obstante, en este punto, la rapidez con la precipitación.

Otra condición de principalísima importancia es la colocación. La colocación debe darla el capitán á cada jugador según sus especiales aptitudes, y designado uno para ocupar determinado lugar, hay que conservarlo siempre de modo que cada cual sepa quien ha de recoger la pelota cuando se pasa, y á quien corresponde apoderarse de ella cuando se recibe, evitando así en lo posible dos cosas igualmente lamentables que se observan en muchos partidos, como son: de una parte el que se pierda un pase por no estar colocado en su sitio el jugador que debía recibir la pelota, y de otra el que, también por defecto de colocación, dos jugadores de un mismo bando se disputen la posesión de la pelota entre si.

Hay que tener en cuenta que la colocación en un bando de foot-ball equivale á la disciplina en los ej6rcitos, y que la fuerza de éstos se debe en gran parte á dicha condición. Por esto es preciso tener como una de las más esenciales condiciones para desarrollar un buen juego de conjunto, la de no abandonar ningún jugador el sitio que le corresponda, ocurra lo que quiera y en cualquier momento adverso ó favorable en que se halle el partido, Ello ha de ser una de las obligaciones por parte de los jugadores, en cuyo cumplimiento ha de poner más cuidado el capitán del equipo.

El punto más Interesante, es quizás el de la táctica propiamente dicha, ó sea el sistema que se elija para practicar el ataque. Este tiene por objeto, como se sabe, el de forzar y pasar las líneas enemigas, para llevar el juego frente á la puerta contraria y conseguir tanto.

Para lograrlo, se adoptan tres diversos sistemas de ataque: atacar por el centro; atacar

por las alas, y, finalmente, ataque de toda la línea en conjunto.

Cada uno de estos sistemas de ataque merece un estudio especial, y ello será objeto de exposición en el próximo artículo.

 

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    El ataque. – Se decía al terminar el artículo anterior, quo los métodos de ataque á seguir eran tres: ataque por el centro o de concentración; ataque por las alas, á modo de movimiento envolvente; y ataque por toda la línea en conjunto, á  semejanza do lo que se hace en el juego de ajedrez.

Cada uno de estos sistemas tiene sus ventajas y sus inconvenientes, por lo cual conviene emplear uno ú otro de ellos, según las circunstancias.

    Ataque por el centro. – Este ataque hecho con persistencia, tiene la ventaja de atraer á los medios y defensas enemigos al centro del campo, donde el juego se desarrolla constantemente. Y así, una vez se consigue fijar la atención y el cuidado de los enemigos en el centro, la táctica consiste en pasar de pronto la pelota á uno de los extremos que han de estar siempre bien colocados, el cual, avanzando rápidamente encuentra el goal indefenso y puede tirar el shoot con grandes probabilidades de éxito.

     Ataque por las alas. – Este método tiene por objeto conseguir, como medio de- obtener goal, un efecto contrario al anterior. Así como el ataque de centro se propone atraer y agrupar el juego en el centro del campo para que los extremos queden libres, este por el contrario tiende á dispersar á los jugadores contrarios, hacia uno y otro extremo á fin de que desamparen el centro, y en el momento oportuno, forzar la meta por este lado.

    Ataque de toda la línea. – Este es sin duda el mejor do los ataques. Mediante él, los cinco delanteros, dispuestos en forma de arco de gran radio se pasan rápidamente la pelota de uno á otro de derecha á izquierda y viceversa, avanzando constantemente hacia el goal contrario, hasta llegar muy cerca de él. Si los delanteros saben practicar este ataque con rapidez y precisión, el juego, además, de resultar muy elegante y de gran efecto, es casi siempre irresistible,

Pero la misma supremacía de este sistema de ataque, exige por parle de los jugadores que quieren practicarlo la dosis más grande de disciplina, de buena colocación, de rapidez y oportunidad en el juego, que es lo que hace á los maestros.

De todo esto se deduce que el juego de los delanteros ha de ser siempre un juego esencialmente de pases, que para ser un buen delantero hay que entrenarse mucho practicando el pase según todas las reglas del arte, con oportunidad y precisión, aprender á enviar la pelota indistintamente hacia la derecha y hacia la izquierda, con el lado interno de cada pie; que los pases han de ser completamente rasos, á fin de facilitar que el jugador que recibe la pelota, pueda recogerla y avanzar sin perder tiempo preparándosela, teniendo presente en este punto que cuando la pelota se pasa alta, es mucho más difícil de coger, pues aunque se pase bien es muy fácil que rebote, ó que dé un bote irregular y se vaya en dirección inesperada y con ello se obligue al jugador que la ha recibido á preparársela y á perder tiempo, lo cual hay que evitar á toda costa, puesto que imposibilitaría la rapidez necesaria en el juego de ataque.

Para acabar lo referente á la táctica del ataque, una palabra sobre el shoot final. El shoot final que ha de hacer que la pelota entre á goal, es una jugada decisiva y trascendental que sólo debe intentarse en las más grandes condiciones de seguridad. El shoot á goal debe ser siempre una sorpresa para el portero contrario. A éste no se le debe dar tiempo ni ocasión á que adivine la intención del que va á tirarle la pelota.

Téngase presente que tirando á goal en malas condiciones, se entrega la pelota á los contrarios que la alejan del peligro con un cómodo goal-kick, y que, por tanto, antes de tirar á goal en tales condiciones, por cerca de la puerta que se esté, es preferible hacer que retroceda el juego para preparar de nuevo el ataque, pero llevando la pelota el mismo que la tenia ó pasándola á propios compañeros, de manera que no se la abandone nunca á los enemigos

 

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    La defensa. – Si importante es la adopción de una estudiada y discreta táctica en el ataque con objeto de llevar al team á la victoria, no lo es menos la de una defensa metódica y serena que desbaratando las incursiones del enemigo en el campo propio mantenga á salvo la puerta, de goals inoportunos.

Factor en extremo importante es un enérgico ataque bien dirigido, pero resulta labor inútil é infructuosa si no va acompañado de una prudente defensa, retaguardia del team y apoyo eficaz de los delanteros.

La defensa es uno de los puntos más espinosos que á su cargo tiene un buen capitán, y en donde se ponen á prueba sus disposiciones. Con una buena defensa nunca puede darse por perdido un partido.

La base primordial del plan defensivo y en general de todo el juego, es la sangre fría. Muchos jugadores profesiona1es han dicho que entre los amateurs logra más goals el azaramiento que los  delanteros contrarios. Deben poseer los jugadores gran serenidad ante el peligro y confianza en sí mismos á la par que mutua.

Precisa, para que la defensa dé los apetecidos frutos, un entrenamiento concienzudo y continuado, con el cual se consigue obtener la confianza necesaria para no dar nunca por fallida la partida.

Presenta tres casos el juego defensivo. Es el primero aquel en que el equipo se ve dominado por sus contrarios, en cuyo caso debe tener por objetivo impedir que la derrota sea demasiado sonada. Hay que hacer constar, no obstante, que no descuidando el ataque, pueden obtenerse resultados á veces, sorprendentes.

El segundo caso es todo lo contrario del primero, o sea, cuando el equipo tiene dominio sobre sus contrarios; en cuyo caso, tiene por objeto la defensa, desbaratar la táctica defensiva del enemigo y no dejar que éste, en arrancada rápida, logre algún goal, que desluzca la victoria.

El tercer caso es aquel en que los equipos están igualados en fuerza y destreza.

Vamos á estudiar la táctica que debe adoptar un buen capitán en cada uno de estos casos.

Primero. Es más difícil por el juego abrumador del enemigo. Deben observarse las siguientes reglas primordiales:

Dejar al goal-keeper (esta regla es aplicable á todos los casos) en completa libertad de acción, sin privarle los movimientos ni taparle la visual, en lo cual deben tener muchísimo cuidado los defensores. Entregarles las pelotas que para ellos sean difíciles y proteger sus salidas conteniendo al delantero y acudiendo al goal por si fallara la jugada.

Replegar hasta la línea de defensa al medio centro, pasando á ocupar su sitio, en lo posible un delantero, pero pronto siempre á figurar en su línea. Marcando el medio centro al delantero centro, y los defensas á los interiores y extremos, puede llegar á inutilizar sus esfuerzos.

Bajo ningún motivo, cuando no se trate de jugada apremiante, hacer que bajen los propios delanteros hasta la línea defensiva. Los delanteros no deben retroceder nunca, por la siguiente razón: situados en el centro del terreno y prontos á recoger las pelotas que devuelva la defensa son un constante peligro para el goal contrario. Los medios del adversario obligatoriamente tienen que marcarles, impidiéndoles ello, apoyar tanto á sus

delanteros y arreciar por lo tanto el ataque.

En muchos partidos hemos visto que, por no observarse esta regla, hasta los defensores del club dominante se permiten el lujo de shootar desde medio campo.

En cambio, si los delanteros abandonan su sitio y se repliegan sobre su goal, creyendo prestar un servicio, cuando realmente lo que logran es embarullarse, los medios contrarios descienden apoyando á sus delanteros, y marcando a sus contrarios en su propio terreno, del cual raras veces es posible salir. Con un dominio así, es muchísimo más difícil la labor defensiva y tiene pocas probabilidades de éxito.

Segundo. Si el equipo domina el juego, claro está que la labor defensiva no tiene la responsabilidad ni el lucimiento del caso anterior.

Como hemos dicho, tiene entonces por objeto completar el juego de avance é impedir que un ataque imprevisto ó una bien dispuesta colocación de los delanteros contrarios, inutilice los esfuerzos del equipo.

Los defensores nunca deben salir de su línea. Esta regla, tan poco observada en nuestro país, tiene una gran importancia y su explicación es clara. Desde su línea dominan el juego sin estar expuestos á una carrera imprevista y al susto consiguiente. Tienen mayor campo para recoger pelotas contrarias y colocarlas, y mayor facilidad para recoger las pelotas que les entreguen los medios en caso apurado. En caso de ser pasados, como están más cerca de su goal, conteniendo al jugador, pueden dar tiempo á las salidas del portero. En fin: un ligero examen de la colocación da clara idea de las ventajas que ofrece. Los medios, no deben pasar del medio campo, sirviendo siempre pelotas á sus delanteros y no desdeñando el shoot rematable. Medios y delanteros deben tener presente que cuando su equipo es más diestro, se logran más goals en cortas arrancadas del medio del terreno, con buenos pases que con un abrumador dominio sobre el goal contrario. El goal keeper nunca debe salir de su goal. Esta regla es tan de sentido común footballistico que no necesita explicación.

Tercero. El tercer caso de la defensa es el más difícil técnicamente. En el se trata de asegurar la victoria, que en el primero, generalmente, es imposible y en el segundo fácil. Ante todo, una impecable colocación de los medios es el secreto del éxito. Dejemos el ataque que haga su juego y ocupémonos de ellos.

El medio centro debe marcar preferentemente al delantero centro y los exteriores á los exteriores. Los delanteros interiores, si el centro y exteriores están bien marcados, nunca tienen juego positivo. Los defensores deben cuidar de ellos, sin adelantar mucho, á fin de acudir á donde preciso sea.

Observando bien esta regla, no descuidando el apoyo á los delanteros, y no desdeñando tampoco un avance que coloque el balón á los pies del ataque, los partidos resultan empeñados y la victoria dudosa.

Las reglas del ataque, en general, pueden compendiarse en las siguientes:

Ímpetu, inteligencia, serenidad y rapidez.

En cambio las de la defensa son sin duda, las siguientes:

Colocación, sangre fría, apoyo mutuo y valor.

Con esto terminamos el estudio del juego activo. En nuestro próximo artículo trataremos del entrenamiento, uno de los puntos más difíciles del juego.

 

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EL ENTRENAMIENTO

 

Indispensable es á todos los deportes el entrenamiento, tanto que sin éste no se comprenden aquéllos. Inútil es exponer la razón de su necesidad, pues de todos es sabida; vamos tan sólo á señalar las condiciones en que debe verificarse para que el esfuerzo realizado no sea infructuoso.

En la mayoría de los deportes el entrenamiento es, por razón de los mismos, puramente personal y no está sometido á reglas del todo definidas. El entrenamiento footballístico, por el contrario, nunca debe ser personal y siempre debe estar sometido á ciertos preceptos, de la observancia de los cuales depende el que sea fructífero o estéril y hasta perjudicial, deportivamente hablando.

Por el hecho de no ser personal el entrenamiento del Foot-ball se hace indispensable que una sola persona lleve la dirección del mismo y que todos los jugadores dando pruebas de una perfecta disciplina, le obedezcan ciegamente y atiendan con interés á sus consejos.

El cargo de entrenador, que como se comprende es de suma importancia, se confía generalmente al capitán del equipo, pero en muchos países, y particularmente tratándose de jugadores profesionales, desempeña dicho cargo persona ajena al mismo y designado oficialmente para ello. En estos casos suele ser algún jugador jubilado, de reconocidísima valía y siempre en todas ocasiones es el entrenador persona competente, maestro en práctica y teoría.

La primera condición del entrenamiento y á ello deben tender los esfuerzos del entrenador, es procurar que los jugadores posean el mismo estilo de juego. Como se comprenderá es altamente perjudicial para un team que unos jugadores posean el juego escocés o sea de pases por el suelo en tanto que otros compañeros practiquen juego alto.

El entrenamiento que más dificultades presenta es el del portero y defensas. Estos y aquél deben conocerse íntimamente, tener confianza unos con otros, lo cual se adquiere con un fuerte y continuo entrenamiento. .

Nunca nos cansaremos de recriminar por inútil y pernicioso el entrenamiento de ataque á goal tan practicado en muchos países. Lleva consigo dicho sistema una considerable porción de inconvenientes, á cambio de muy escasas ventajas.

Entre los inconvenientes citaremos los siguientes: falta de un ataque verdadero, así como de una fuerte resistencia; obligar á los defensores á cubrir una extensa línea y á jugar sin medios, lo cual es contrario al juego; imposibilitar al portero de desarrollar juego provechoso por no poder confiar en sus defensas y sobre todo, y por esta sola razón, debería abolirse dicho sistema de entrenamiento, no facilitar el juego á los medios poco ni mucho, acostumbrando por dicho motivo á delanteros y defensas á desarrollar un juego vicioso y nada práctico.

El mejor sistema de entrenamiento seguido por todas las grandes sociedades footballísticas consiste en la simulación de partidos entre el equipo y sus once suplentes. También suele verificarse el entrenamiento poniéndose de acuerdo dos o más equipos para verificarlo en idéntico terreno y hora, jugando entre sí, atentos siempre á las indicaciones de sus respectivos entrenadores.

Creemos excusado señalar las ventajas que reporta el entrenamiento de conjunto. Practicado cuando más un par de días á la semana y siempre tres días cuando menos antes del señalado para un partido, da resultados magníficos.

Los delanteros adquieren juego homogéneo y de conjunto conociéndose mutuamente y teniendo cada uno de ellos plena confianza en sus compañeros. Adquieren colocación y rapidez: acostumbran á saberse despegar de los medios contrarios y confían sin temor la pelota en casos comprometidos á sus respectivos medios.

Estos adquieren la sangre fría necesaria para el desempeño de su cargo: sirven pelotas á sus delanteros y pierden la costumbre innata á todo medio principiante de pegar fuerte. Se acostumbran á marcar debidamente á sus contrarios apoyando á los defensores á los cuáles acostumbran á entregar la pelota al verse comprometidos.

Los defensores adquieren seguridad, vista y dominio de la pelota. Confían en su portero al cual facilitan el juego en casos de apuro, y éste, para el que cada entrenamiento es una seria lucha, adquiere serenidad y aplomo.

Sentado ya el más ventajoso sistema de entrenamiento vamos á exponer los preceptos que debe tener en cuenta todo entrenador para llevar á su team á la victoria.

Son éstos, entre muchos otros, los siguientes:

l.º Acostumbrar al equipo á encontrar seria resistencia, huyendo de victorias fáciles.

2.º Procurar que figuren en el bando siempre los mismos jugadores, pues no hay nada tan contrario á un buen entrenamiento como son los cambios repetidos.

3.º Desterrar en absoluto toda clase de juego individual y procurar que todos sus jugadores posean el mismo estilo de juego

4.º Acostumbrar á los jugadores a confiar del todo en sus compañeros. Así, por ejemplo, todo defensa dueño de la pelota y viéndose en situación de no poder colocarla en sitio libre de enemigo, no debe tener reparo en pasarla al portero, si éste en aquella ocasión tiene mayor amplitud de movimientos. Idéntico caso puede presentarse en un delantero o medio.

5.º Procurar que los jugadores no descuiden su entrenamiento gimnástico personal, como san carreras á pie, saltos, carreras de resistencia. etc…pues es ello un magnifico complemento al entrenamiento footballístico.

Expuesto ya el más apropiado sistema entrenatorio y la forma en que debe verificarse, pasaremos á ocuparnos de la composición de un equipo comenzando por el estudio del cargo de capitán del mismo que por su importancia merece que se le dedique capitulo aparte.

 

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EL CAPITÁN

 

Tiene capital importancia para la buena labor de un equipo la elección del cargo de capitán. Es un error muy generalizado creer que dicho cargo es solamente honorífico, apto sólo para presenciar el sorteo del terreno y avisar a los jugadores para que acudan al mismo. Es decir, que se tiene al mismo como designación muy a propósito para satisfacer pueriles vanidades, sin tener en cuenta los deberes importantes que sobre el mismo pesan, si quiere ocuparse seriamente de su misión.

El capitán puede ser elegido por los jugadores del team o por algún organismo superior en la entidad sportiva. Sea en el caso que sea, es conveniente que cuente con la absoluta confianza de sus compañeros, pues nada perjudica tanto á un equipo como la desconfianza mutua.

El capitán debe, por esencia, conocer al detalle, los mil y mil secretos del juego: debe haber jugado tanto en el ataque, como en la defensa, y, sobre todo, debe tener autoridad moral indiscutible sobre sus equipiers.

Pero, sobre todo, debe conocer en gran escala la teoría del foot-ball, y tener en cuenta que desde sus comienzos el foot-ball ha ido modificándose en proporción tal que el dribbling que años atrás era objeto de ovación, merece hoy las censuras de todo buen jugador. Es menester, para lograr éxitos en la lucha, jugar los partidos bajo una verdadera táctica, que además de convertir el juego antes brutal, en lucha de inteligencia, le da una gran bel1eza y proporciona una íntima cohesión entre todos los miembros de un equipo.

Es, pues, al capitán á quien corresponde sugerir á los jugadores una táctica apropiada, ponerla en juego, modificarla si conviene, explicando á cada jugador su misión y dirigiendo su entrenamiento.

No es un cargo honorífico dicho cargo. Tiene infinitas dificultades, pues no es tan fácil como parece dirigir á once hombres, deseosos todos ellos de lograr la victoria. El capitán debe atenerse y observar siempre los puntos siguientes:

1.º Dirigir el entrenamiento, ya personalmente, ya con el mutuo acuerdo del entrenador designado. De esta manera adquiere la confianza de sus jugadores, se identifica con ellos, adquieren aquellos el sistema de juego apetecido, y de forma gradual e insensiblemente un homogéneo estilo de luchar.

2º Debe procurar mantener en el equipo una perfecta disciplina. Equipo indisciplinado es equipo vencido de antemano. Los cambios de situación y de individuos, deben ser totalmente respetados sin discusión alguna.

3.°  Unificar el estilo de juego de sus equipiers.

4.º Ocupar en la lucha el puesto más á propósito para poderla dirigir, sin necesidad de dar voces, lo cual causa siempre mal efecto en las públicos.  Muchos capitanes reservan para si el centro de ataque, pero nosotros creemos que el centromedio es el lugar más apropiado para sus fines. Ello no es capital, pues en muchos y notables equipos, el capitán se reserva el puesto de defensa ó goal, sin que la cohesión del equipo se resienta.

5.º  Evitar en todos los casos que los jugadores cometan faltas. En ello hay que ser riguroso, sobre todo en el off-side, que á veces inutiliza hermosas jugadas. Para evitarlo debe predicar con el ejemplo, y desconfiar de esta nefasta pequeña vanidad que tanto se apodera de los hombres.

6.º  Vigilar la conducta privada de los jugadores, pues debe tener en cuenta que ‘ jugador desordenado, no es nunca buen jugador.

7.º  Exigir puntualidad en los entrenamientos y constancia en los mismos.

8.º  Procurar sobre todo que cada jugador ocupe su sitio para poder desarrollar el juego de manera tal, que en los pases vaya siempre la pelota allá donde debe de haber un jugador.

9.º  Conocer los distintos m6todos de defensa y ataque, y tener la suficiente dosis de sangre fría para no exponer á su bando á las contingencias de una derrota, á causa de una medida ordenada bajo el imperio de los nervios o de la pasión.

10.º  Estudiar los avances progresivos de los suplentes, pues de ellos debe procurar escoger a sus futuros jugadores.

11.º  Debe tener en cuenta, para los cambios de jugador, que en un team sólo deben tener preferencia los buenos y disciplinados. Un personaje que juegue mal perjudica tanto á un equipo, como un buen jugador desobediente.

12.º  Y, finalmente. teniendo en cuenta la suprema divisa del Foot-ball, todos para uno y uno para todos, tener la suficiente abnegación para abandonar su cargo, en cuanto se vea desobedecido ó no secundado, ó cuando reconozca que su labor, no es la más á propósito para lograr el éxito apetecido.

Muchas más condiciones deben reunir un buen capitán, pero con las indicadas bastan para la índole de nuestro trabajo.

En nuestro próximo artículo trataremos de las condiciones que debe reunir todo jugador de football.

 

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Es preciso distinguir los dos aspectos bajo los cuales puede ser estudiado el Foot-Bal1, o sea: considerado como ejercicio físico educativo y como deporte atlético.

El Foot-Ball como elemento pedagógico y de cultura física, es sin disputa alguna el mejor y más comploto de las deportes. En su práctica, pónense en juego sin esfuerzo aparente y sin la enervante monotonía rítmica de la gimnasia, todos, absolutamente todos los músculos del cuerpo. Los movimientos adquieren, instintivamente, vivacidad y rapidez, la vista se aguza y la inteligencia, aun cuando muchos crean lo contrario, está sometida á un ejercicio activísimo, pues no en balde, se ha llamado al Foot-ball el ajedrez de los deportes.

Los jóvenes y aun los niños, curtidos por el sol y atesados por el viento, practican jugando al aire libre la mejor y más eficaz gimnasia. Los cuerpos antes encorvados, de pechos hundidos, de estrechas espaldas, de débiles miembros y poco resistentes pulmones, adquieren paulatinamente y sin fatiga, vigor, y armonía estética, convirtiendo en hombre robusto, apto para las luchas de la vida, al adolescente enclenque, recién salido del colegio, donde practicó una gimnasia inútil, la mayor parte de las veces, divorciada del todo, con la higiene y el sentido común.

Naturalmente que seria craso error el decir que á todos conviene la práctica del Foot-Ball, pero ¡son tan escasas las excepciones! Aparte de los enfermos del corazón, médula y alteraciones nerviosas, puede decirse que el Foot-Ball es conveniente en alto grado á la juventud masculina.

Pero es preciso, y esto es de una inmensa importancia, sobre todo para los jugadores de poca edad, practicar el juego bajo un acertado plan, pues obrando sin método, todas las ventajas pudieran trocarse en inconvenientes.

A continuaci6n damos algunas reglas que han de ser altamente beneficiosas para los principiantes. .

l.º Es sumamente peligroso, sobre todo en los comienzos; dedicar al juego muchas horas diarias. Hay que comenzar poco á poco, aumentando paulatinamente el espacio de tiempo.

2.º Es regla precisa é ineludible el retirarse del campo de juego tan pronto como se sientan los primeros síntomas de fatiga. Es un error creer, en cualquier ejercicio atlético, que cuando el músculo se fatiga es cuando se desarrolla.

3.º No debe nunca jugarse poco ni mucho en traje de calle. El vestido de juego más recomendado bajo el  punto de vista higiénico y práctico es el siguiente:

Pantalón de franela corto hasta 2 o 3 centímetros por encima de las rodillas, sin botones ni hebillas de clase alguna; cinturón de cuero, también sin hebilla o una faja; camisa de franela o jersey, de ancho cuello, manga corta y algo abierta por el pecho. Nada de gorras ni casquetes, o cuando más un sombrero blanco de hilo que proteja el cogote de los rayos caniculares.

Medias de lana gruesas, y nada de defensas de caña ni rodilleras; zapatos exprofesos con tacos, guarda tobillos y plantilla de corcho o goma roja.

Los porteros podrán usar muñequeras de cuero y guantes á propósito, pero seria conveniente (teniendo siempre en cuenta que hablamos del Foot-ball como ejercicio higiénico) que se acostumbraran á jugar con las manos libres.

4.- Después del juego es preciso cambiar del todo la ropa puesta. Es absolutamente antihigiénico ponerse el traje de calle encima del traje de juego. Séquese el cuerpo con una recia toalla y lávese luego o tómese una ducha fría según la estación y clima.

5.- Hay que saber escoger el puesto que en el Juego conviene a cada uno según sus condiciones físicas. Muchos casos se dan de que una elección disparatada malogre los frutos del ejercicio. Así por ejemplo, nunca debe jugar en la puerta un individuo de temperamento nervioso pues la tensión que en ella se sufre le seria perjudicial. Debe reservarse el cargo para los que se fatigan fácilmente y en general á todos cuantos no convenga un prolongado ejercicio. El cargo de defensa tampoco cuadra á un carácter nervioso é impaciente. Para los de medio y delantero precisa gran resistencia y buenos pulmones.

Como complemento á estas reglas, debemos añadir que un entrenador celoso de su misión y teniendo siempre presente que tiene á su cargo la regeneración de muchos cuerpos jóvenes, puede obrar milagros.

Tratado ya el Foot-Ball como ejercicio higiénico, continuaremos estudiándolo como á sport atlético, sin disputa alguna el mejor entre los mejores.

En el primer caso, atentos sólo al desarrollo de los jugadores, se prescinde de la esencia del juego. Mientras se haga músculo el que se logren goals es lo de menos. En el segundo caso la cuestión hay que tratarla bajo un aspecto totalmente distinto. Damos ya por supuesto, que el footballista que lucha en primeros equipos, que se disputa campeonatos, en una palabra, que lucha para vencer, posee las condiciones requeridas, como son vista, resistencia, fortaleza, agilidad é inteligencia.

Pero es indudable que hay una infinidad de jugadores, algunos de ellos notables, que teniendo muchas por no decir todas las condiciones para el juego, no sacan del mismo todo el provecho que podrían.

Así vemos muy menudo jóvenes jugadores que son una halagadora esperanza y envejecen en el juego sin haber dado el fruto prometido.

¿A qué se debe ello? Débese a la falta de teoría, elemento indispensable para los que del juego quieran obtener honores, nombre y el pleno convencimiento de su valía.

La teoría en todos los sports sirve para aumentar en un cincuenta por ciento el resultado de los esfuerzos verificados. A tratar del Foot-Ball teórico, hemos dedicado ya varios capitulas, concluyendo el presente con el estudio de las tres condiciones absolutamente indispensables que deben reunir los footballistas todos, ya sean novatos en el deporte, ya sean reconocidos campeones.

La condición primera, ineludible en todos los casos, es la disciplina, sin ella el Foot-ball no es posible: el juego resulta antipático y propenso al apasionamiento. Carece en una palabra de la brillante labor mental que le coloca en el primer lugar entre los deportes.

Todo Jugador, al figurar en un equipo, debe prescindir en absoluto de su personalidad y por lo tanto debe sacrificar muchas veces un éxito personal ante una jugada de conjunto.

Todo el equipo ha de constituir teóricamente un solo jugador. Atentos siempre a las indicaciones del capitán, la voz de éste es la única que debe sonar en el campo. Un perfecto entrenamiento consigue aunar las voluntades y las intenciones, dando un conjunto homogéneo y uniforme, sin nerviosismos ni juego personal alguno. Nada hay tan perjudicial para un team como un jugador codicioso. Esta regla deberían tenerla siempre presente todos los footballistas.

Otra de las condiciones precisas es la sangre fría. Nunca debe un equipo, y al decir un equipo nos referimos á cada jugador por si y a todos en conjunto, llegar á lo que vulgarmente se llama perder la cabeza.

Téngase presente que el bando que ante el contratiempo de un goal ó una mala jugada se desmoraliza, fatalmente es vencido, En cambio una mayor serenidad y un supremo esfuerzo puede llevarle á la victoria. La sangre fría del capitán y la disciplina de un equipo se ponen á prueba en estos casos.

Habiendo estudiado ya la táctica en general, así como el ataque y defensa, en nuestro próximo número nos ocuparemos de cada lugar del juego por si, comenzando por el de goal-keeper.

 

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EL GOAL·KEEPER

 

Hemos tratado ya, en anteriores artículos, todo lo extensamente que la índole de nuestra publicación nos permite de la táctica de conjunto en el juego de los estilos de ataque, de defensa y de otros puntos necesarios de conocer antes de pasar á ocuparnos del espinoso punto de la táctica individual, o sea, del papel particular que cada jugador representa en el equipo.

No trataremos del juego individual, anatematizado por todo buen jugador, sino de la parte propia de conjunto que cada lugar del equipo representa, cuya misión, en si distinta de la de los compañeros contribuye á hacer el todo armónico, base del juego.

Comenzaremos, por tratar del cargo más comprometido del equipo, ó sea el de guarda meta (goal- keeper). El portero, como vulgarmente se llama en España al que dicho lugar ocupa. Constituye para un equipo la última esperanza, el último cartucho. Su papel en la jugada es definitivo y por lo tanto su responsabilidad grande. Un error de otro equipier puede ser subsanado; un error en el goal, difícilmente se remedia.

Ello hace preciso que un buen capitán, use de un exquisito tacto para adjudicar el cargo. El individuo para ello designado debe reunir excepcionales condiciones, casi todas imprescindibles. Véanse algunas de ellas.

Debe reunir todas las condiciones físicas y morales que para el Juego en general se requieren. Agilidad suma, rapidez de movimientos, seguridad, vista, sangre fría en su punto máximo, resistencia, etcétera, La falta de una sola de éstas puede degenerar en un fracaso lamentable.

Es un craso error creer que el goal-keeper, es el jugador que se fatiga menos en un partido. En el esfuerzo físico que ahorra, está con creces compensado por la tensión cerebral y visual que le domina. En los grandes partidos, el portero queda enervado en extremo no obstante no haber dado más allá de cuatro pasos. La talla, con ser punto importante no es esencial. Claro que no es del todo indiferente que un goal-keeper sea alto ó bajo, teniendo en cuenta que tiene que defender un cuadrado de 7 m. 30 de largo por 2 m. 40 de alto. Pero suele muy á menudo darse el caso, que á mayor longitud de pierna y brazo corresponde menos agilidad y ello podría muy bien constituir una ley de compensación.

Una de las cualidades que el vulgo atribuye á un buen portero es la suerte: claro que, como en todos los casos de la vida, la suerte puede hacer lo malo bueno ó viceversa. Pero en técnica footballística, debe en absoluto prescindirse de tan veleidoso elemento. Generalmente el portero á quien se atribuye constantemente tan feliz cualidad, es un buen jugador ó está en camino de serlo. Muy a menudo la atribuida suerte puede traducirse por rapidez, buena colocación ú oportunidad.

De todos modos, un capitán, debe escoger para su equipo al jugador que haga más infranqueable su goal. Tiempo le quedará luego para dilucidar el por qué de su trabajo.

Es altamente conveniente que el portero haya jugado en el ataque, única manera de que conozca por experiencia la intención del enemigo. El portero que no reúna esta cualidad, difícilmente podrá ser un buen jugador, á no ser que posea grandes años de práctica ó un conocimiento racional de la técnica y táctica.

Debe procurar también, estudiar el juego, durante el partido, de sus enemigos, uno por uno. Es decir, conocer su estilo, y preveer lo que hará para shootar… p. e.: sí tiene que preparar el balón, si shootar á la carrera. etc.

Estas reglas pueden en muchos casos, y con bastantes probabilidades de acierto, indicarle el punto á donde irá á parar la pelota.

Debe preveer los pases de engaño, que acercan el peligro, procurando la salida imprevista para interceptarlos.

Juzgar rápidamente una mala entrada de sus defensores, que deja el balón pasado, para procurar conjurar el peligro.

Dominar los efectos de rotación de la pelota, para evitar que se escape de las manos, ó que al tocar al suelo, á pocos pasos del goal, siga un camino contrario del previsto.

   No fiarse de los pies, salvo casos extremos, pues las manos, pueden salvar casi todos los momentos críticos con mayor seguridad y rapidez. Nos referimos al acto de detener la pelota que vaya al goal con intenciones de colarse en él. La mejor posición para parar pelotas bajas es la siguiente: Inclínese el cuerpo hacia adelante con los pies juntos, es decir, privando el paso á la pelota, caso de escaparse de las manos, con estas se recoge el balón, estando ojo avizor para evitar los bruscos ataques de los delanteros enemigos. Si hay tiempo sobrado mándese la pelota de un fuerte golpe de bolea al punto que convenga: si el caso es apurado procúrese dejarla á los pies de los defensores para que éstos se encarguen de alejar el peligro.

En los shoots directos, que vengan de algo lejos, es conveniente que el portero salga á buscar la pelota, antes que la pelota llegue á él. No hay que decir que para ello precisa absoluta seguridad.

Debe tener en cuenta, para no jugar precipitadamente, que la pelota, en sus manos, es una poderosa arma ofensiva. Si la devuelve sin ton ni son, el ataque vuelve más recio y el peligro continúa. En cambio, si la coloca á sus delanteros o á sus medios, trocanse los papeles, y el peligro se conjura.

Debe, por regla general, desconfiarse muchísimo de aquellos goal-keepers que usan y abusan, a la menor0 ocasión de un gran puñetazo, con gran contentamiento del público profano.

Ello es, casi siempre, un defecto capitalísimo, pues es jugada expuesta á serios fracasos. El portero debe tener siempre presente el principio siguiente: La pelota debe alcanzarse con las manos y lanzarse con el pie. Los que sigan este consejo no tendrán nunca ocasión de arrepentirse.

No debe salirse de su zona, en los casos expuestos, sin una seguridad absoluta de hito. En /as salidas se quilata un buen goal-keeper. Pero en casos desesperados en que el enemigo amenaza el remate, sin esperanza de salvación, una salida desesperada, especie de corps a corps, puede salvar la meta.

Es preciso tener con los defensores una completa homogeneidad y un perfecto entrenamiento, así como no descuidar el propio una sola semana. El goal-keeper es el jugador que se desentrena con mayor facilidad.

El mejor y más práctico entrenamiento para un portero, es el jugar frecuentes partidos de ensayo bajo la inmediata dirección de su capitán ó de un experto entrenador.

En dichos partidos debe procurarse que el ataque sea muy recio, es decir que los delanteros contrarios jueguen mucho y bien. El entrenarse con un ataque flojo es perjudicial en alto grado y del todo contrario á los fines que se persiguen.

Es también condición precisa el que se entrene con sus compañeros de team, ó cuando menos con sus defensores, única manera de lograr la mutua confianza y homogeneidad que debe entre ellos existir.

Y por fin, es preciso que el goal-keeper conserve el centro del goal, siguiendo con su cuerpo el juego de sus enemigos, pronto al salto y á lanzarse al suelo.

Para ello debe practicar su entrenamiento gimnástico personal, así como su vista, para lograr adquirir la rapidez de movimiento que caracteriza á los buenos porteros. En ellos el pensamiento y la acción deben ser casi simultáneos.

El capitán, por fin, debe tenor muy en cuenta que el portero, sin un constante ejercicio, o dedicado á otros sports como lucha, boxeo, alzamiento de pesos, etc., se desentrena rápidamente y pierde muy pronto sus facultades.

Así pues, es necesario velar por el1as, y estudiar y tener siempre en puerta un buen suplente, pues un portero improvisado suele constituir una calamidad para un equipo.

Omitimos gracias a la brevedad, muchas otras reglas secundarias, y terminamos el presente artículo con algunos consejos prácticos, para aplicar en los saques de castigo, pesadilla constante del portero.

    Corner kick o saque de rincón. – El portero debe colocarse en la línea media del goal, á unos seis metros hacia el lado opuesto del saque. Como el goal directo es casi imposible, debe preocuparse, sobre todo, de la colocación de los delanteros enemigos.

Debe procurar, que cada jugador esté marcado por un compañero de modo tal, que entre aquél y el goal haya siempre un jugador de su bando.

Debe salir a buscar la pelota, evitando en lo posible la peligrosa melée, y desconfiar del remate no dando por terminada la jugada hasta que la pelota haya salido de su terreno.

    Free kick o saque libre. – Para esta jugada es preciso un absoluto acuerdo con sus defensores. Debe hacer que éstos adelanten para impedir que el enemigo avance demasiado. Hacer que los medios marquen á los delanteros contrarios y que aquéllos ó los delanteros de su bando, se coloquen á la máxima proximidad del balón para impedir su libre juego. Estando el enemigo marcado, se evita el saque de combinación. Mantener libre el goal tanto como se pueda.

Siguiendo estos preceptos, el contrario se ve imposibilitado de jugar bien, y comúnmente se limita á tirar directamente á goal, reduciéndose entonces la jugada á un sencillo y casi siempre inofensivo (según las distancias) schoot.

Penalty kick.  Es la jugada más temible para el equipo castigado. Teóricamente un penalty es un goal. Si el portero lo evita, es porque está mal tirado. No hay ni puede haber regla fija para pararlos, y lo más que debe hacerse es ampararse en la fortuna, lo cual da á veces resultados excelentes.

Bajo este principio y basada en lógico cálculo de probabilidades, damos una regla, debida al jugador americano J. Black, que puede ser de mucha utilidad. Es la siguiente:

“Hay en el penalty un principio indiscutible: que bien jugado es un goal. Ahora bien; si el portero no se mueve del centro del goal, es evidente que la pelota, tirada por el delantero, no irá á parar á él, sino que irá por los ángulos en cuyo caso, no se puede parar. Es decir, que hay casi todas las probabilidades en contra. Pero supongamos, que el portero conozca el juego del delantero (y teóricamente debe conocerlo). Al saber si va á pegar con el pie derecho ó el izquierdo, puede preveer algo hacia que lado irá el schoot. Generalmente e/ delantero, manda la pelota, hacia el lado que mas domina el portero, comúnmente el izquierdo. Sabiendo, en hipótesis hacia que lado irá el schoot, aumentan en un veinte por ciento las probabilidades de pararlo.

¿Qué falta hacer?.. Una vez se haya imaginado el portero hacia que lado está el peligro, aguardar el silbato, poniendo su cuerpo en disposici6n de saltar hacia el mismo. Dar el salto en el mismo momento que el delantero pegue á la pelota con una pierna extendida hacia el ángulo inferior del goal, una mano á la altura de un metro y la otra hacia el ángulo exterior, procurando cubrir cuanto mas espacio mejor. Obrando en esta forma, hemos visto parar muchísimos penaltys. Si el delantero manda la pelota á otro lado, o el portero la falla, debe consolarse pensando que el goal era inevitable.

Como curiosidad damos esta regla, pero creemos que puede ser útil a muchos porteros. En otro artículo analizaremos el juego de defensa.

Las reglas ó mejor dicho, consejos que sucintamente damos, deben referirse al capitán, mejor que á cada jugador por si. El capitán, debe conocer particular y minuciosamente los secretos de cada lugar del team é inculcarlos á los jugadores para llegar á lograr un equipo consciente y seguro de su misión.

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LOS DEFENSORES

 

En pocas palabras puede definirse el esencial papel que en el football juegan los defensores (bachs) después de lo expuesto en estas columnas al tratar de la defensa en general.

Aparentemente sencillo es el juego de defensa, el más difícil de aprender. A muchos buenos jugadores hemos visto que colocados en la defensa son presos del azaramiento y su juego resulta nulo.

Ello se debe á que el papel de los defensores está también definido con condiciones tan precisas que solo pueden jugarlo los que para el mismo se hayan entrenado.

Son algunas de dichas condiciones las siguientes:

    Completa y total homogeneidad con el portero. Esta necesidad la hemos expuesto ya al tratar del juego de goal keeper. Nunca debe olvidarse que el portero y los defensores se bastan para la defensa de un equipo.

La pelota, debe pasar de uno a otros según las necesidades, y debe desecharse el temor, fatal en muchos defensores de pasar el balón al portero, pues como ya dijimos es aquél en sus manos una poderosa arma ofensiva.

El pase, ha de ser en todo caso oportuno y preciso. Si no cumple estas condiciones, es un peligro casi inconjurable para la propia puerta. Esta precisión y oportunidad se adquieren por la práctica de un tenaz entrenamiento, base de todo juego consciente.

   Procurar que el portero tenga despejado el campo de su visual.  El defensor que tapa la vista al portero, resulta para éste más perjudicial que el propio delantero enemigo,

El entrenamiento remedia también este defecto común á los defensores novatos.

   No retroceder con demasiado sin necesidad.  Es un error de táctica el recular demasiado, Con ello sólo se consigue estorbar al portero y armar una melée frente al goal. Retroceder sin necesidad, es también un defecto, pues el defensor viene á ser el regulador del avance de un equipo. Si retrocede los delanteros avanzan y el off·side es menos posible.

    No avanzar imprudentemente. Es también defecto en el que incurren con frecuencia los defensores novatos. Un avance injustificado es imprudentísimo, por razones cuya exposición es obvia.

El saber colocarse en un grado de avance prudencial es propio de los buenos defensores. En general, estos deben colocarse de manera que estén prestos á acudir á remediar cualquier contingencia.

    Gran seguridad de vista y golpe. Una mala jugada de los defensores es casi siempre de difícil preparación. Precisa pues una gran seguridad y golpe de vista para evitar contingencias funestas.

Es cierto que tiene el juego de defensa, tentadoras ocasiones para lograr aplausos. Por ejemplo un bote pronto, un aire… pero estas jugadas difíciles por si, solo pueden intentarse teniendo una completa seguridad de éxito.

    Dominar el juego de cabeza. Es un excelente recurso, tanto, que suele salvar muchas veces un goal inevitable. Debe dominarse el golpe pues un error es peligroso para el portero.

En general, muchos de los consejos aplicables al goal keeper, pueden referirse de rechazo al defensor. Sus deberes pueden condensarse en tres, a saber:

Entrenamiento de conjunto, seguridad y sangre fría.

En nuestro pr6ximo artículo terminaremos este trabajo tratando del juego de medios y delanteros.

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LOS MEDIOS Y DELANTEROS

 

¿Qué podemos decir del Juego de medio (Half back), después de lo que se ha dicho al tratar del ataque?

Es, sin disputa, el lugar más difícil y menos premiado con el aplauso. El medio hace el juego y queda á menudo obscurecida su labor por un brillante shoot del delantero o un potente kick del defensor. Y en la mayoría de las veces ni el defensor ni el delantero hubieran hecho lo aplaudido sin la oportuna anterior jugada del medio, punto equilibrador del ataque y defensa.

¿Qué es menester para ser un buen medio? Todas las condiciones que hemos dicho para el defensor y las que son menester para el delantero.

Gran serenidad, ligereza, muchísima resistencia, rapidez de concepción y práctica, inteligencia y subordinación. Un medio, en un juego cuyo resultado sea dudoso debe poseer el pleno conocimiento de su misión y, sobre todo, no dejarse obsesionar por reglas fijas, La libertad es la característica de su juego, Pueden reducirse sus obligaciones en:

1.º Apoyar el ataque, no pisando nunca la línea delantera. Rematar el shoot en los córners y tener gran práctica en los saques de castigo.

2.º Tirar los hauts con inteligencia, pues esta jugada, aparentemente inocente, puede ser trascendental para el equipo. Un haut bien jugado equivale á una centrada peligrosa.

3.º No descuidar la defensa, pero sin replegarse innecesariamente sobre el goal.

4.º Marcar siempre al contrario y adivinar sus intenciones.

5.° Practicar siempre un entrenamiento perfecto y concienzudo.

Los delanteros, por tener su misión bien definida, no están sujetos á tantas reglas. Su juego del que se ha tratado al ocuparnos del ataque, es más de iniciativa que los demás del football. Ello nos dispensa de ocuparnos del mismo.

Todas las reglas, consejos y teorías expuestas en estas columnas, se reducen á tres cualidades, en buena práctica footballistica, o sean; inteligencia, vigor y entrenamiento.

En nuestros anteriores artículos está especificada la teoría y táctica del mismo. Y con el presente termina este ligero estudio del hermoso sport inglés, afortunadamente aclimatado en definitiva en España.