Pretemporada I. El verano de los despropósitos

Primera semana de Agosto. Pleno verano. Esa estación donde las hormigas laboran mientras las cigarras se dedican a enturbiar la paz y los descansos con sus cric-cric bajo el sol. Y también esos días donde el fútbol, y especialmente en España, es más un deporte practicado entre equipos de solteros contra casados que en poco o nada se asemeja al que veremos en apenas treinta días, con los equipos ya en plena temporada y rodados. Unos partidos que, aparte de dar buenos rendimientos económicos en la mayoría de veces, poco o nada aportan a los futbolistas salvo largos desplazamientos y conocimiento de distintas culturas.

Pero este verano, hay que reconocerlo, en el Futbol Club Barcelona, las cosas parece que se han hecho peor que nunca, como si hubiese que establecer alguna marca mundial al despropósito general.

La planificación de la pretemporada, con los jugadores internacionales que disputaron la Copa Confederaciones regresando los últimos a los entrenamientos de todo el panorama futbolístico (los brasileños y españoles que juegan en otros equipos europeos regresaron una semana antes a la disciplina de los diferentes equipos), con un primer encuentro celebrado contra el Bayern de Munich más otros dos partidos en tierras noruegas y polacas, que acabaron con un trofeo Joan Gamper totalmente deslucido y ante un rival al que había que pagar parte del fichaje de Neymar. Luego viaje pseudocultural y de demostración de valores a tierras israelíes y palestinas para impartir eso que antes era una pachanga y ahora se denomina clínic. Y de ahí rumbo a tierras tailandesas para medirse contra un equipo que me cuesta ubicar en alguna categoría del futbol profesional en España. Vaya poco más que un regional. Y de ahí que se irán a Malasia, otra cuna del deporte balompédico. A todo esto calculen los entrenamientos que deben haber realizado los integrantes del equipo bajo calores y humedades asfixiantes que no son precisamente las condiciones idóneas para una pretemporada.

Pero ya sabemos, a día de hoy, que el dinero es don dinero.

El tema del central que sí, que ya viene, que ahora ya no y que a veces casi no es imprescindible va ligado a la confección del equipo. Se nos dijo desde el club que la confección de la plantilla y los planes se habían tomado en el mes de Febrero en la reunión que tuvieron en Nueva York con Tito Vilanova. En esa reunión ya se sabía que se contaría con Neymar en esta temporada. Y hasta la fecha ha sido la única incorporación al equipo. O sea que esa reunión de trabajo debió de durar algo así como un minuto. Tiempo a sentarse y levantarse. Porque si no, no se entiende que a estas alturas aún no tengamos un central si es que de verdad interesa, cosa que por algunos momentos dudo. Si en dos veranos y una temporada completa aún no se sabe que tipo de central se desea hay algo que falla en la secretaría técnica, por muchas reuniones de confección de equipo se tengan. Ya no hablemos de la revolución que se anunciaba después de la derrota ante el Bayern, cuando se hablaba de 4 o 5 nuevas incorporaciones. No hablamos de que a 15 días del inicio del campeonato tan solo ha habido una incorporación y que estaba pactada y consensuada mucho antes. Una dirección técnica que, a día de hoy sabemos que acaba contrato el 30 de Junio venidero. Y que deja un montón de cuestiones en el aire y otro montón de problemas al sucesor. Los dos porteros del primer equipo acaban contrato en 2014 (uno de ellos ya ha manifestado claramente su voluntad de irse), una plantilla envejecida con jugadores como Puyol (35), Xavi (33), Alves (30), Mascherano (29), Iniesta (29), súmenle un año a finales temporada a estas edades, sin que tengan por el momento relevos, una masa salarial del equipo por las nubes con la llegada de Neymar, dos canteranos (Bartra y Montoya) que acaban contrato en 2014, con Piqué, Alves e Iniesta con contratos que finalizan en 2015.

Dos operaciones salida. Villa y Thiago. Ambas ofrecidas como buenas o muy buenas operaciones. A la de Villa no hace falta añadir nada más viendo los precios pagados por otros futbolistas con un nombre claramente inferior. Es cierto que se ahorran 11 millones en concepto de salario. Pero es también cierto que faltaban 10 millones para amortizar de su fichaje. El caso Thiago se nos vende como un éxito traspasarlo por más de lo que indicaba su cláusula de rescisión. Y sí, es cierto. Pero hay que decir que la operación ha sido así porque también beneficiaba al Bayern de Munich. Hay que recordar que las cláusulas las paga el jugador y que por tanto debe declarar el IRPF correspondiente al ingreso. A la cantidad de 18 millones súmenle el 50 y tantos por ciento a pagar a Hacienda y tendremos una operación de algo más de 27 millones de euros. Por tanto a los dos clubs les beneficiaba. Al Bayern para ahorrarse dinero y al Futbol Club Barcelona para presentar unos beneficios que falta le harán. Y que en lugar de 18 serán de veintitantos. Perfecto para una directiva en la que priman lo números.

Declaraciones de futbolistas y capitanes. Resulta cuanto menos curioso ese no molestar que parece que impera en los capitanes, especialmente Puyol y Xavi. Ese no decir absolutamente nada que pueda molestar a alguien, quien sea. Aunque quizás va incluído en la renovación que hicieron de sus contratos. Y que el sentido común, y las verdades vengan de jugadores como Alves, Mascherano o Adriano y su posicionamiento ante temas como la planificación de la pretemporada, Abidal o el independentismo. Unos jugadores de la casa, en su totalidad, que para no mojarse en nada parece lleven puesto un gran impermeable o sean alérgicos al agua y se mantengan a gran distancia de esta.

Y así va transcurriendo un verano, con una plantilla que a mí, personalmente me parece muy inferior a la que tuvimos hace dos, tres o cuatro temporadas. Aunque sea simplemente por una cuestión del paso del tiempo.

Y recuerden, esta directiva sigue confeccionando SU equipo y SU club. Ya habrá tiempo de hablar del central, si llega, de brasileños y de Tito Vilanova.

Trofeo Joan Gamper

Hace ya tanto que casi no me llegan los recuerdos. Tiempos en los que veraneaba en un pueblo con balneario venido a menos. Tiempos en los que las vacaciones duraban dos meses y medio para los más jóvenes de la familia. Tiempos que se compartían entre padres y abuelos. De piscina única en el pueblo, privada, con pista de tenis, sala de bailes y un sin fín de verbenas durante el verano. Empezaban con San Cristóbal y se extendían hasta la fiesta mayor en los últimos tres días del mes de Agosto. Entre medio, elección de “misses” y “pubilles”, disfraces, “quintos” y celebraciones de Santos.

Tiempos de repartidores de prensa, vermuts en la plaza del pueblo, partidas de cartas a la hora del café y excursiones en bicicletas BH u Orbea. Tiempos de amores veraniegos y besos a escondidas. Primeras lecciones de sexo impartidas por maestras lugareñas que nos daban sopas con hondas a los niños de ciudad. Tiempos de gigantes, cabezudos, bandas de música y “majorettes”.

Pero en ese mes de Agosto, sabíamos que teníamos dos días en los que regresábamos a Barcelona. Un martes y un miércoles. Dos tarde noche donde volvíamos al Camp Nou, a casa. Durante años con mi abuelo y mi padre. Luego con amigos del pueblo que buscábamos desesperados vehículo que nos desplazara hasta Barcelona, compartiendo vehículo normalmente con el aforo desbordado, cargados con fiambreras, botellas y alguna que otra bota de vino. Teníamos la fiesta del Gamper. El ver por primera vez al equipo que nos haría disfrutar o sufrir la temporada que iba a iniciarse. Hasta ese momento era una incógnita. No había presentaciones ni partidos de pretemporada televisados con anterioridad al Gamper. Era el pre-estreno de la función que en pocos días iniciaría temporada.

El Gamper lo jugaban 4 equipos. 2 partidos por día. Ocupabas toda la franja horaria desde las 8 de la tarde hasta cerca las 12,30 de la noche. Casi siempre con un equipo brasileño o argentino de los de relumbrón que luego sabríamos que habían venido de turismo y poco más. Los otros dos casi siempre europeos.

El primer partidos del martes importaba relativamente poco. Las gradas iban llenándose paulatinamente, sin prisas. Lo importante empezaba sobre las 22,30. Entre ambos partidos devorábamos las viandas alojadas en las fiambreras que habíamos preparado. Y así transcurrían los minutos hasta que al fín exclamábamos aquello de “ja tenim equip”.

Al día siguiente, miércoles se volvían a jugar dos partidos. El del tercer y cuarto puesto y la final. Otra vez mismo horario y mismas rutinas. Todo igual. Salvo la frase que se convertía normalmente en un “aquest any sí” después de la tambien usual victoria del Barça en la final.

Y así fue hasta 1.996. Ahí, las televisiones, la giras anteriores al trofeo y la necesidad de sacar dinero cambiaron la fisonomía del trofeo. Se redujo a un solo encuentro. El “ja tenim equip” se dejó de escuchar pues ya lo habíamos visto un montón de veces por televisión y aunque el “aquest any sí” aún se mantuvo por unos años, con el tiempo y las victorias también ha dejado de escucharse. Hoy el Trofeo Joan Gamper se ha convertido en una fiesta para turistas y no habituales de la casa, en la excusa para compensar un fichaje económicamente o directamente ingresar un buen dinero en las arcas del club.

Y así, de la misma manera que ya no frecuento el pueblo, con su balneario venido a mucho menos, con fábricas y talleres cerrados, con ínfulas de urbe en plazas, calles, iluminados, con piscinas y polideportivos municipales y sin banderitas de papel colgadas para celebrar las fiestas, me he ido alejando del Gamper. De ese torneo que en un pasado era una de las fiestas del verano.

Periodismo, escribidores y una historia que contar

Periodista: def: la persona que se dedica profesionalmente al periodismo, en cualquiera de sus formas, ya sea en la prensa escrita, fotografía, radio, televisión o medios digitales. Su trabajo consiste en descubrir e investigar temas de interés público, contrastarlos, sintetizarlos, jerarquizarlos y publicarlos. Para ello recurre a fuentes periodísticas fiables y verificables. Así elabora sus artículos, que pueden tomar varias formas para su difusión: oral, escrita, visual.

Existen varios principios que guían la labor del periodista, el principal de los cuales es el respeto por la verdad, el rigor en la búsqueda de la información fidedigna y verificable. En general, se considera buen periodista al que consigue información relevante, breve y exacta en el menor tiempo posible.

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Escribidor: def: 1. Persona que no tiene dotes para ser escritor.

2. Escritor que trabaja por encargo, teniendo horario fijo para hacerlo.

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Lamento haberles hecho leer estas líneas anteriores. Ya sé que poco tiene que ver un término con otro pero disculpen el haber, por un momento y en un ataque de cordura, intentado conllevarlas en mi cerebro al unísono.

Estos últimos días hemos asistido a auténtica lecciones de lo que significan ambas palabras. Y a algunos que, no ya sólo contentos con hacernos descubrir ambos significados han intentado por todos los medios demostrar lo que no son sus definiciones. Vaya, algo así como un diccionario de antónimos puesto al servicio en youtube o cualquier medio digital.

Hemos asistido a un cursillo rápido de cómo no debe ser un periodista y a otro de la misma duración sobre como se consigue ser escribidor por vía rápida.

El jueves noche en un espacio “efectivament” deportivo de un canal público, se escuchó al presentador (en principio ejemplo de periodista, pues se sobreentiende que esa es la labor por la que se le paga) que el Sr. Vilanova y el Sr. Guardiola sí se habían visto en Nueva York pero que fue algo muy corto, en sus palabras de un tiempo de 5 o 10 minutos. Hacía días afirmaba que no había existido contacto. Me alegro que poco a poco el espacio tiempo vaya creciendo. Hemos pasado de la nada a un intervalo de 5-10 minutos. Espero que dentro de varios años haya llegado a la verdad. Y en mi inocencia me pregunto ¿y quien se lo ha chivado? ¿estaba quizás él en Nueva York, aunque fuese “fent una o amb un canut”, mientras los implicados se saludaban? De ser así, y en vista de la brevedad de tiempo no le dió para muchas prácticas. ¿Pertenecen a una quizás determinada secta llamada Tres Métodos que tiene el don de la ubicuidad y que les permite enterarse de los que hacen o dejan de hacer determinadas personas? Porque si todas esas preguntas no tienen respuesta llegaremos a la conclusión de que ni investigan ni contrastan, ni tienen fuentes creíbles ni verídicas. Es más, como tampoco creo que sea de vital importancia ni de interés público si se han visto o no, llego a la conclusión de que a alguien le interesa que aparezca de este modo los hechos ¿A quien puede interesar? No hace falta colocar la respuesta.

Conclusión, adiós periodismo. Bye, bye love.

Estos días, con los recortes de prensa y su lectura he llegado a dos conclusiones. Primera: hay periodistas que, gracias a Dios, ni se han sorprendido ni buscan desaforadamente en las hemerotecas intentando encontrar declaraciones de la junta directiva del Futbol Club Barcelona contra Pep Guardiola. No les hace ninguna falta. Saben lo que quería decir. Léanlos. Seguro que a ustedes no les sorprenderán tampoco sus opiniones. Y sí les recomiendo, en muchos casos, guardar sus artículos en su hemeroteca particular.

Segundo: Los que si lo hacen. Esos que se preguntan en donde y cuando la directiva vertió frases contra Guardiola. Y que se autoresponden asegurando que nadie de la junta lo ha hecho, como mínimo ante los medios. Y hablan que si acaso habrá sido en comidas y cenas particulares como la que voy a tener esta noche (si acaso les comunico a los de la secta que estaré en calle Tuset), pero nunca a los medios. ¿También tienen chivatos en esas cenas o comidas, resaltamos, particulares? Porque no me gustaría pensar que han estado presentes en esas supuestas reuniones pantagruélicas y que a partir de ahí han escrito sus artículos. Es decir que las fuentes y el contraste solo vienen por una parte. Algo parecido a un dictado escolar. Si estaban en las cenas me gustaría imaginar que a la hora de pagar fue a escote.

¿Porque, a que se debe este interés desmesurado, desde hace tanto tiempo, en negar la relación entre Tito Vilanova y Pep Guardiola? ¿Alguno de los que tanto hablan, cuentan y dicen saber de primera mano que no había ninguna relación entre ambos, puede demostrarlo? ¿Están seguros de poder hacerlo? ¿De dónde han sacado esa información? ¿Quién la ha facilitado? Y, lo seguramente más importante, ¿a quien beneficia?, ¿quién es el máximo interesado en hacer ver que la relación entre ambos no existía?, ¿por qué el interés en intentar que Tito Vilanova quede en el lado de ellos, como si fuera la coartada perfecta, para poder explicar su marcha sin tener ellos que dar ninguna explicación?

Conclusión: adiós periodismo, bienvenidos escribidores.

Porque haciendo el mismo ejercicio que estos les podría contar una historia que quizás no saben seguramente la mayoría de ustedes. Y ellos, escribidores y negadores del periodismo, si lo saben o lo conocen, ya se preocupan bastante en no hacerlo aparecer en medios ni en darle publicidad, que, por lo que parece, las instrucciones son otras. Seguramente porque eso no es ni relevante ni de interés público. Y observen como son especialmente los directores y subdirectores de los periódicos deportivos de Barcelona los que más han mantenido esta idea. Estos y algunos tertulianos que deben ganarse el pan cada día como todo hijo de vecino. Y más en los tiempos que corren en que todo dinero es bueno.

Un conocido estuvo hace poco en Nueva York por temas médicos. Importantes. Y un amigo común le acompañó todo cuanto pudo y le dejaron y, seguramente mucho menos de lo que hubiese deseado, en su cama con ruedas de hospital. Sí, allí se presentó, una tarde cualquiera, cargado con una maleta, un pequeño neceser y sus zapatillas de invierno dispuesto, no a pasar una tarde en el hospital sino a acompañar a su amigo el tiempo que hiciera falta. A pasar las noches con él como tantas otras habían pasado juntos. Vamos, que se instaló junto a su amigo en esa habitación de hospital. Y así transcurrieron un montón de días. Como en los viejos tiempos, hablando, conversando y escuchando música, su auténtica pasión. Saben, tenían parabólica, cosas esas de USA y cierto nivel de atención en también ciertos hospitales de ese país. Un buen día recibí un mensaje del amigo enfermo. Aunque le apasionaba la música, en ese momento la detestaba. Su amigo le había hecho visionar por televisión seis horas seguidas de conciertos varios, de música de grupos principiantes, de reciente formación. Su mensaje me sonó terriblemente desesperado. El quería tan solo escuchar una melodía. Tan sólo una y con su amigo al lado se había convertido en una empresa imposible. Casualmente esa canción era la misma que en esos momentos bailaba mi hija a 6000 km de distancia, en el salón de casa. Recuerdo la canción: «In the arms of an angel».

Aún recuerdo una frase que me dijo: «solo cuando eres consciente de la muerte, acabas asumiendo tu propia soledad», una frase de la escritora Rosa Regàs, ampurdanesa, aunque ella de adopción, como mi amigo.

Ese dïa el amigo paciente le pidió al otro que se marchara. Era lo mejor para ambos. Habrían problemas para los dos si se quedaba allí. Al amigo le costó entender la solicitud. No comprendía a quien podía molestar. Pero su presencia, constante, allí, estaba resultando un problema. Y marchó. Durante los días restantes en que el paciente estuvo ingresado no volvió al hospital a ver a su amigo. Este regresó a Barcelona con el convencimiento de que a su amigo había dejado de importarle. Su enfermedad e incluso él.

Transcurrido poco despues volvimos a hablar. El amigo enfermo, una vez ya restablecido, había regresado a Barcelona y disfrutábamos de su compañía y presencia. Hablamos. Nosotros sí, por un breve espacio. Pero el suficiente para contarme una vez más como su amigo había estado con él en el hospital. Lo decía con ese orgullo que tenemos todos al hablar de un amigo de infancia o adolescencia, pero con el poso de tristeza por como se habían desarrollado los hechos, por ese final.

Hace tres días me llamó. Estuvimos hablando. Y me contó de nuestro amigo residente en Nueva York. Acababa de enterarse que durante todos, todos, los días en que no había ido a verle, despues de abandonar la habitación que habían compartido durante días, se había acercado cada día al hospital para saber de primera mano como se encontraba, cual era su estado y como era la evolución. Conocía todas las recaídas, los mejores días, los avances, las fechas en que tenía cualquier tipo de prueba. Estaba en contacto permanente con su médico. Nunca había fallado. Ni un solo día. SU AMIGO.

Y esta noche disfrutaré de la cena con dos amigos. Podrían ser ellos perfectamente, es más me gustaría que lo fueran para yo poder retirarme a dormir temprano, muy temprano y dejarlos sólos, allí en una mesa con un par de copas y alguna botella de más, y hablaran de esa habitación y esos conciertos. Y de esas habitaciones en las que pasaban las horas soñando en grandes salas, en los más grandes estadios, en las que compartieron sueños de adolescencia con sus guitarras al hombro.

No se preocupen, nadie, ni periodistas ni escribidores, tan solo he intentado hacer de escribidor por un día. Ha sido solo un encargo. Nada más. Del alma.

(Per la Maria, la meva amiga)

Matamos al pianista en lugar de a los malos

Leyendo tuits y comentarios por internet creo que nos equivocamos al matar al pianista. Los malos son otros, no el que está al piano, en el fono del local y al que solo le han puesto un piano para que interprete sus melodías.

Me explico. Estamos dando la culpa de la más que probable marcha de Thiago Alcántara del FCB al entrenador por no darle la suficiente confianza y darle minutos de juego. Esos minutos importantes y de calidad que si tuvo con Pep Guardiola en el banquillo. (Partidos contra Real Madrid y final del Mundial de Clubs contra Santos). Y el problema creo que es distinto.

En su momento se nos engañó con la cláusula de rescisión de su contrato, como han reconocido miembros de la directiva. ¿Qué sentido tenía esa cláusula para el club? Poca, por no decir ninguna. Salvo que se creyese que ese era el precio posible de venta del jugador. Si no es así es inexplicable.

Hemos oído durante mucho tiempo que el verdadero problema para la directiva era la masa salarial. Esa que había que disminuir como fuera. No hay que olvidar que al ser la partida más importante hace que se pueda entrar en pérdidas y beneficios rápidamente. Y eso significa tener que avalar o no.

Juntemos a eso la manifiesta falta de proyecto existente en estos momentos, puesto en evidencia cuando un día se nos dice que el segundo y tercero de abordo en la secretaría técnica dejarán el Club y al día siguiente se renuevan hasta más allá de lo que tiene acordado el primero, en este caso Zubizarreta.

Si partimos de la base de que hay jugadores en la plantilla intocables para esta directiva, ¿a quien más nos queda por vender para sacar dinero? Ya hemos visto el caso de Villa. ¿Hay algún otro jugador por el que nos darían esos dieciocho millones sin tener que fichar a otro para el puesto? Porque claro, está Alexis pero habría que fichar otro delantero, con lo que no sirve para el caso. Otro posible era Adriano pero a parte de menos dinero necesitaríamos reforzar también otra posición. El único que queda en la plantilla es Thiago. Nadie más.

Y sabían que con una clausula de 18 millones era vendible. Si se tenía que negociar era otra cosa. ¿Posibles candidatos? Real Madrid. En ese caso toda la mpoquería para el jugador. Eso ya está visto en este club. Manchester o City. Les daba igual. El jugador que era un pesetero. La sorpresa es Múnich. Ahí el malo de la película es otro. Más sencillo aún todo.

Olvidémonos de Tito. No creo que tenga nada que ver en esto. Simplemente le han dicho que para hacer caja se despida de Thiago. Ya está. Ni más ni menos. Y Tito Vilanova ya dijo en su momento que el entrenaba la plantilla que le dieran. A día de hoy esas palabras las tomo distintas a una primera impresión. Es un todo me viene dado. Y eso va  a hacer. No es él el responsable.

Los más utópicos podríamos creer que debería, si es así dimitir o marcharse. Tampoco estoy de acuerdo en eso. Si fuera amateur, sí. Pero él es profesional. Y ojo, no olvidar que en unas circunstancias especiales. Y no es secretario técnico. Ya vimos el año pasado que mucho caso no se le hizo. Su única demanda fue Thiago Silva. En su lugar le trajeron a Song. Más vale no analizar ni comparar.

Los malos se escapan mientras todos apuntan y disparan al pianista, sólo, sin más compañía ni defensa que su piano. Y estoy convencido que el pianista lo pasa mal.  Que el quería interpretar una melodía de Kelly Clarkson y en su lugar le obligan a tocar el waka-waka.

Onzari. Gol Olímpico. Sagi-Barba

GololimpicodeonzariPerdonen que me presente así, de golpe y sin avisar. Mi nombre es Cesáreo Onzari. Nací en 1.903 en Buenos Aires, Argentina. Mi profesión, futbolista. Debuté en el Club Atlético Huracán en 1.921 y ahí me retiré en 1.933. Jugaba de extremo izquierdo, puntero izquierdo como dicen allá.

A muchos sé que mi nombre no les dirá nada. Pero si les hablo de “gol olímpico” seguro que sí. Mi apellido pasó a la historia gracias a ese gol. Fue el 2 de Octubre de 1.924. Era un encuentro amistoso entre la selección de mi país, la albiceleste, y Uruguay, entonces recién campeón Olímpico en los Juegos celebrados en París. A los quince minutos de juego marqué directamente desde el corner. En la prensa se destacó el gol, aunque bastante menos que la dureza y agresividad habida entre jugadores y público. Adolfo Celli, “El Alemán”, compañero de selección, sufrió fractura de tibia y peroné y la afición despidió a los uruguayos con piedras y botellas. Recuerdo aún la patada que le pegó “El Mago”, sí, el uruguayo Héctor Scarone, a un policía. Acabó en comisaría.

Hacía poco habían cambiado el reglamento, exactamente el 14 de Junio de aquel año.  Guardo aún la edición de “La Nación” con la crónica del partido y en él el referee se refiere al gol así. «Tengo la seguridad de haber actuado a conciencia, en ningún momento dejé de cumplir mi misión en la forma en que entendía debía hacerlo. Prueba de ello, los goles que sancioné, el primero de los cuales directamente de un córner, aún cuando esa nueva disposición del reglamento oficial no nos ha sido comunicada a los referees de la Asociación Uruguaya de Football».

Y así, de la expresión de “el gol a los olímpicos” pasamos al “gol olímpico”. Y mi nombre quedó para siempre ligado al fútbol, a la historia de este deporte.

Pero mi intención, no es, ni mucho menos, contarles mi historia con esta nota. Lo realmente curioso vino poco después. Meses más tarde, y ya casi sin recuerdo del gol, recibí la correspondencia de un periodista escocés y de un compañero mío de profesión.

El primero me informaba que, el 21 de agosto de ese mismo año, mes y medio antes de que yo anotara el gol, un jugador llamado Billy Alston había conseguido uno idéntico en un partido de la Segunda División escocesa entre el St. Bernard´s F.C. y el Albion Rovers. Billy Alston jugaba en el primero. Y el resultado final fue de 2-1 favorable al Albion, anfitrión del encuentro.

No he sabido nada más de ese gol. Ni de ese jugador. Intenté averiguar algo pero todo fue inútil.

La segunda correspondencia me llegaba de Barcelona. Y el remitente era Emilio Sagi-Liñan. Permítanme que la reproduzca.

“Apreciado Héctor Onzari.

Mi nombre es Emilio Sagi-Liñan y soy jugador del Fútbol Club Barcelona. Como usted, puntero izquierdo.  Debido a las múltiples giras de mi padre, Don Emilio Sagi-Barba, barítono reconocido, tuve la fortuna de nacer en su país, a escasos 350 Km. de donde usted, en San Carlos de Bolívar. A los tres años llegué a Catalunya y desde entonces he permanecido aquí. Con quince años, y durante unas vacaciones en Cadaqués, junto con Salvador Dalí, el Sr. Josep Samitier, al que sin duda usted conoce a través de Don Carlos Gardel, avaló mi ingreso en el Futbol Club Barcelona. En la temporada 1916-1917 debuté con el primer equipo.

En 1919 me casé y decidí abandonar el fútbol. La necesidad del dinero para el mantenimiento de la familia acabada de crear, me impulsó a tal decisión. Pero ya sabe, este bendito deporte es como una enfermedad, un gusano que te entra en el cuerpo para siempre y, en 1.922 decidí regresar a los terrenos de juego. Y no me ha ido mal. He podido coincidir con Samitier, Alcántara, Platkkó y Piera. Nombres que seguro serán recordados durante años.

Igual  a usted, como a muchos otros aficionados, le suena más el nombre de Sagi-Barba que el mío propio.  Así me llamaban todos en honor a mi padre y a ser mucho más conocido que yo, un simple jugador de este noble deporte en comparación a un artista del canto.

Pero el motivo de estas líneas no es contarle mi biografía. El motivo es felicitarlo por el magnífico “goal”  que transformó contra la Selección de Uruguay del que me han llegado informaciones. Y a la vez contarle una anécdota que bien podría ser el porque del cambio en el Reglamento y a que usted, y dicho sea con todo el respeto del mundo, pase a la historia de este deporte.

Le sitúo en fecha de 16 de abril de 1.924. Estadio Metropolitano, en Madrid. Partido de desempate de los cuartos de final del campeonato de España. El rival el Sporting de Gijón. Yo era el encargado de lanzar los córners desde la esquina izquierda. En la segunda parte, sobre el minuto 15 lancé uno. Le daba bien al balón y con mucho efecto. Lo cierto es que el balón llegó a la red. Y el “referee” dio validez al tanto.

Los jugadores contrarios protestaron rapidamente al árbitro, Sr. Colina. Imagínese la que se lió que los sportinguistas abandonaron el terreno de juego considerando la situación poco menos que una estafa. Algunos se dirigieron al palco donde se encontraban los directivos de la Federación. Buen alboroto y buena trifulca monté con ese saque de esquina. La confusión fue enorme. Quilombo creo que lo llaman ustedes. Al rato los jugadores del Sporting de Gijón aceptaron regresar al terreno y pudimos reanudar el partido. El resultado fue de 3 a 1 a nuestro favor.

Al día siguiente en las crónicas de los periódicos todos lo narraban de diferente forma.

Casi todas las narraciones se centraban en librar de culpa al árbitro. Algunos para salvar la imagen y la decisión del “referee” comentaban que si el balón lo había cabeceado un compañero. Otros, también por el mismo motivo, argumentaron que las protestas fueron por un empujón al portero. Los menos, los que hablaron de un gol directo. Sí. El balón entró limpio, directo desde el “corner”. Y el árbitro debió anularlo, aunque ya se sabe como son a veces.

Supongo que conoce que los saques de esquina se introdujeron en el Reglamento de nuestro deporte en 1.872. Pero no fue, hasta poco antes de su gol, el 14 de Junio de 1.924 cuando se consideró el gol directo. La posibilidad que el balón entrara directamente en portería desde el saque de esquina.

Y estoy convencido que una parte importante de esta autorización fue debida a mí. A ese corner que lancé en el Metropolitano de Madrid y a la posterior controversia que se desencadenó, en el rectángulo y en los despachos. Había que salvar a toda costa la decisión arbitral.

Perdone que le haya molestado y robado parte de su tiempo con este relato de unos hechos olvidados por la mayoría. Pero quizás, en el futuro, alguien se interese por esta historia y deseaba contársela.

Muy cordialmente y esperando podamos repetir algunas veces más este gol.

Emilio Sagi-Liñan (Sagi-Barba)”35593551

Y, hoy, cuando ya han pasado muchos años de aquello, he querido dar a conocer ambas misivas. Para que nos queden en la memoria los nombres de muchos jugadores que hicieron posible el fútbol de hoy, tal y como lo conocemos.

Porque la historia ya habla de mí, Cesáreo Onzari, como el autor del primer gol olímpico, pero a nuestro alrededor, muchos futbolistas merecen todos los honores.

Y porque como decía Sagi, quizás alguien, en  el futuro,  se interesará por esta historia, que quizás algún contemporáneo de ese tiempo contará a sus hijos y estos a la vez, a los suyos. Y así, la historia del fútbol irá llenando hojas de ese libro maravilloso donde todos los jugadores, sea cual sea su categoría, deberían merecen una reseña.

N. A.

Este post no hubiese sido posible sin la pista que me facilitó J.G., provenientes de su historia y la memoria de los suyos, y la motivación que me dio para curiosear sobre el tema.

Tampoco lo hubiese sido sin las lecturas de artículos y libros de Frederic Porta. Como bien dice  «Hay que saber de donde venimos para continuar haciendo camino»

Toda la información es verídica y se basa en hemerotecas de esas fechas.

Con posteriorioridad se ha averiguado que el gol de Billy Alston fue conseguido con un cabezazo y no directo, según documentos de la época.