Los aprendices de Judas. Por treinta monedas.

Dice el Evangelio de Mateo en el Nuevo Testamento que el precio por el que Judas Iscariote traicionó a Jesús fue de treinta denarios de plata. No se que valor sería el equivalente hoy en día a ese precio, ¿quizás treinta millones de Euros, aunque solo sea por la coincidencia del treinta?

Desconectado a medias (o enteras gracias a la voluntad de MoviStar) hace pocas horas me he enterado del cambio radical experimentado en el Camp Nou. (Rogaría que si en estas horas o días nuestro Estadio ha cambiado de nombre me corrijan, ya digo, cosas de las conexiones).

Treinta millones de euros. Camiseta, logos, publicidad casi en exclusiva en el interior del campo. Y todo gracias a una jugada de ventajistas jugadores de póker a bordo de los barcos del Mississipi, a cuatreros de caballos del “Far West”. Colando la publicidad en base a una fundación con fines sociales para al cabo de un año traspasarla a una línea aérea de un país con buenos contactos con miembros de la actual directiva.

Treinta millones de euros.

En la temporada 1997-1998, el presidente Núñez, remodeló y amplió el Museu que existe en el interior del Camp Nou. Junto a ello se remodeló el vestíbulo de acceso y la fachada de Tribuna. Una fachada adosada en cristal que contrastaba esplendorosamente con el cemento del resto del Estadi. Fue una de los aciertos que tuvo bajo su mandato. No todo había de ser nefasto. Mucho sí, pero no todo.

No se de quien fue la idea. Brillante. Un homenaje a los jugadores que durante más de 100 años habían defendido la imagen y camiseta del Club. Mejor o peor pero estaban todos. La cristalera se recubrió con un vinilo donde aparecía el nombre de todos los jugadores que hasta aquella fecha habían pertenecido al primer equipo. Ese que nos llena de orgullo. Esos jugadores que han hecho que este Club sea el que es.

Nombres en distintos tamaños, pero sin importar su legado ni su influencia. Todos eran importantes. Todos lo han sido para llegar hasta aquí. Era una muestra de la importancia de la historia en el Club, una manera de recuerdo imborrable, en un Club precisamente no muy dado a estas muestras.

No voy mucho al costado de tribuna pero tres o cuatro veces al año intento dar una vuelta completa por el exterior del Estadi. Me fijo en las placas de las peñas, en la pena que dan las explanadas, tanto de tribuna como de lateral, donde cualquier club con la historia que tenemos convertiría en una especie de museo exterior al aire libre. Y me detenía en la gran fachada acristalada. Me gustaba encontrar nombres desconocidos, inscripciones que se me habían pasado por alto. Comentar con los pequeños de la casa a cuantos he visto jugar en el terreno de juego.

Hoy, esto ya no existe. En su lugar un gran mural con algunos de los jugadores actuales acompañados por un par de azafatas y el logotipo inmenso de la compañía aérea. Incluso el escudo del Club a su lado parece diminuto.

Treinta millones de Euros. No había bastante. Ni con la camiseta, ni el logo por todos lados, ni la publicidad estática interior. No. Faltaba la guinda al pastel. La fachada del Estadi.

Y no hace falta que nadie pregunte nada en la próxima asamblea. Los ventajistas y cuatreros nos lo venderán como algo temporal, necesario para sanear la economía del Club. Esa que está tan mal como para fichar por 57 millones a un jugador. Aunque eso sí, los 42 millones millones que faltan para llegar a 99 son los que separan la falta de respeto al mundo.

Por favor, si alguien sabe si el nombre ya ha sido cambiado por el de Qatar Airways Arena, comuniquénmelo.

Mientras tanto me permito el placer de maldecir a quien tan poca consideración tiene para con la historia de nuestro Club. Y que no olviden la historia. Por treinta ya hubo un Judas. Estos son simple aprendices.

Pretemporada II. Andoni Zubizarreta

Espero recuerden al amigo ese que les comenté, hace ya unos días, que había estado en Nueva York. Pues bien, lo he vuelto a encontrar hace poco en uno de esos festivales que se organizan a lo largo de la Costa Brava durante estas fechas. Festivales, que dicho sea de paso, tambien han perdido una parte importante de caché, con un descenso importante en la categoría de los artistas invitados. Hablamos de su salud y de que, al fin, había tenido que dejar su puesto de trabajo, de prestigio y bien remunerado en una gran empresa. Había ascendido peldaño a peldaño dentro del organigrama y había tenido diferentes equipos directivos. Cuando llegó a lo máximo que podía llegar en su departamento, sólo pudo disfrutarlo unos pocos meses antes de la enfermedad. Y en ese tiempo logró lo que ninguno antes había conseguido. Líderes destacados en su sector y apabullando al resto. Como su anterior jefe, se rodeó de fieles y leales compañeros. Luego la enfermedad trastocó los planes. Porque de esa enfermedad se aprovechó el equipo directivo de turno, seguramente celoso de los éxitos de un equipo formado básicamente por la anterior junta directiva.

Hablando con él, de esos posibles celos, de esa necesidad que tiene un equipo directivo para convencer y hacer ver a los demás que los éxitos conseguidos pertenecen y son gracias a ellos y no a los anteriores le inquirí sobre eso, como se conjuga el tener que ser uno quien aparece ante la opinión pública con las opiniones de la directiva de turno. Fue claro. Uno se limita a cumplir órdenes. Se limita a decir en público lo que el equipo directivo le ha remarcado y a sacar el máximo posible de los medios que ese equipo directivo le ha colocado a su alcance.

En el fondo, toda gran empresa sigue los parámetros absolutos que marca su equipo dirigente. Y cuando una pieza del engranaje productivo chirría sobre estos ejes se le sustituye por otro, sean cuales sean los resultados en el momento en que incomoda a los de arriba.

Viene esto a cuento de cómo se está gestionando la pretemporada del primer equipo del Futbol Club Barcelona y esa búsqueda de un central que parece misión tan complicada como la de la piedra filosofal para los alquimistas. Y el caso es que parece que todo el mundo apunta a la misma dirección, Andoni Zubizarreta.

Hoy, sin ir más lejos, un conocido de Twitter, me ha preguntado con estas palabras “sabes que puede pasarle a Zubi?, él no es así. Parece hipnotizado” y me ha hecho recordar las palabras del amigo y releer alguna entrevista antigua que le realizaron y algun que otro artículo que Zubizarreta publicó. Y sí, en verdad parece otra persona, alguien muy diferente a quien impuso Pep Guardiola para renovar con la actual directiva.

Recordemos que a Zubizarreta le queda tan solo un año de contrato. Acaba el próximo 30 de Junio. Y si miramos su gestión podemos decir que hasta la marcha de Guardiola fue modélica. ¿Qué ha pasado desde entonces?

El verano pasado ya se rumoreó y posteriormente confirmó que Tito Vilanova deseaba la incorporación de Thiago Silva. Lo consideraba una pieza indispensable en el equipo. Pero, ahí, una junta directiva con ideas parecidas a las de Florentino Pérez con sus galácticos consideraba, y creo aún considera, una pésima inversión el fichar un defensa. ¿Recuerdan que centrales tenía el Real Madrid de los galácticos? Pues eso mismo. Y se cerró en banda ante el fichaje por 40-45 millones de Silva. Y en su lugar apareció Song.

Nos lo quisieron vender como medio centro pero con capacidad de jugar de central. 25 millones a engrosar las arcas de un club que nos debería hacer un monumento como pagadores de parte de su estadio, el Arsenal. Y Zubizarreta calló, dejó que decidieran los de siempre, los directivos. Y en el fondo, que más dá. Si no es Zubi será un Gratacós de turno. ¿Qué debe hacer uno en su caso?
Este verano con el tema del central estamos en las mismas. Nada ha variado en cuanto a posicionamiento y opinión de la directiva. Nada. Salvo quizás la opinión pública que es, esta vez, mucho más favorable a la incorporación de un central, simplemente porque es obvio su falta. La directiva sigue siendo reacia a pagar lo que se pide por los mejores. Y en eso estamos, pasando el tiempo en espera de rebajas o liquidaciones de último momento.

En cuanto a la pretemporada poco que añadir a la larga lista de adjetivos y comentarios de los mismos técnicos y jugadores. Poco entrenamiento, mucho viaje, muchas presentaciones, fiestas, cenas, jet lag y lo que quieran. Eso es imposible que lo piense y lo articule un futbolista aunque haya dejado hace años su carrera. Nadie plantea una pretemporada como esta, salvo que en su vida hayan hecho ninguna y ni quieran saber como son salvo que el único interés sea crematístico. Esos seis millones de los que se habla que reportarán a las cuentas del club que ayudarán a que el equipo directivo no tenga que avalar.

Un Zubizarreta que, en vista de su poder de decisión sobre la plantilla y su planificación, y en vista de su finalización de contrato el próximo Junio, es fácil que haya tirado la toalla y haya optado por la vía del asentimiento. Que no hay central, pues bueno. Que debemos esperar al último día, pues esperamos. Que la pretemporada es un viaje turístico en varias etapas, pues bueno, que más da. Que más de una vez ha aparecido el nombre de un tal Gratacós por el horizonte.

En el fondo en lo único que ha luchado ha sido por su gente más próxima. Esos Valentín y Julià que estaban fuera del club al final de la temporada pasada y que por el plante de Zubizarreta, – ¿hay quizás miedo en la directiva a lo que podría decir o contar?, una vez fuera – pasaron, no de seguir hasta la finalización del contrato del jefe si no un año más hasta 2015. ¿Alguien lo entiende?
Esta claro que los problemas no vienen de la secretaría técnica. Es, en el fondo, uno más de los que sobran para que los actuales dirigentes tengan SU equipo y SU club y sean SUS victorias y SUS títulos.

Si es que los hay.

Pretemporada I. El verano de los despropósitos

Primera semana de Agosto. Pleno verano. Esa estación donde las hormigas laboran mientras las cigarras se dedican a enturbiar la paz y los descansos con sus cric-cric bajo el sol. Y también esos días donde el fútbol, y especialmente en España, es más un deporte practicado entre equipos de solteros contra casados que en poco o nada se asemeja al que veremos en apenas treinta días, con los equipos ya en plena temporada y rodados. Unos partidos que, aparte de dar buenos rendimientos económicos en la mayoría de veces, poco o nada aportan a los futbolistas salvo largos desplazamientos y conocimiento de distintas culturas.

Pero este verano, hay que reconocerlo, en el Futbol Club Barcelona, las cosas parece que se han hecho peor que nunca, como si hubiese que establecer alguna marca mundial al despropósito general.

La planificación de la pretemporada, con los jugadores internacionales que disputaron la Copa Confederaciones regresando los últimos a los entrenamientos de todo el panorama futbolístico (los brasileños y españoles que juegan en otros equipos europeos regresaron una semana antes a la disciplina de los diferentes equipos), con un primer encuentro celebrado contra el Bayern de Munich más otros dos partidos en tierras noruegas y polacas, que acabaron con un trofeo Joan Gamper totalmente deslucido y ante un rival al que había que pagar parte del fichaje de Neymar. Luego viaje pseudocultural y de demostración de valores a tierras israelíes y palestinas para impartir eso que antes era una pachanga y ahora se denomina clínic. Y de ahí rumbo a tierras tailandesas para medirse contra un equipo que me cuesta ubicar en alguna categoría del futbol profesional en España. Vaya poco más que un regional. Y de ahí que se irán a Malasia, otra cuna del deporte balompédico. A todo esto calculen los entrenamientos que deben haber realizado los integrantes del equipo bajo calores y humedades asfixiantes que no son precisamente las condiciones idóneas para una pretemporada.

Pero ya sabemos, a día de hoy, que el dinero es don dinero.

El tema del central que sí, que ya viene, que ahora ya no y que a veces casi no es imprescindible va ligado a la confección del equipo. Se nos dijo desde el club que la confección de la plantilla y los planes se habían tomado en el mes de Febrero en la reunión que tuvieron en Nueva York con Tito Vilanova. En esa reunión ya se sabía que se contaría con Neymar en esta temporada. Y hasta la fecha ha sido la única incorporación al equipo. O sea que esa reunión de trabajo debió de durar algo así como un minuto. Tiempo a sentarse y levantarse. Porque si no, no se entiende que a estas alturas aún no tengamos un central si es que de verdad interesa, cosa que por algunos momentos dudo. Si en dos veranos y una temporada completa aún no se sabe que tipo de central se desea hay algo que falla en la secretaría técnica, por muchas reuniones de confección de equipo se tengan. Ya no hablemos de la revolución que se anunciaba después de la derrota ante el Bayern, cuando se hablaba de 4 o 5 nuevas incorporaciones. No hablamos de que a 15 días del inicio del campeonato tan solo ha habido una incorporación y que estaba pactada y consensuada mucho antes. Una dirección técnica que, a día de hoy sabemos que acaba contrato el 30 de Junio venidero. Y que deja un montón de cuestiones en el aire y otro montón de problemas al sucesor. Los dos porteros del primer equipo acaban contrato en 2014 (uno de ellos ya ha manifestado claramente su voluntad de irse), una plantilla envejecida con jugadores como Puyol (35), Xavi (33), Alves (30), Mascherano (29), Iniesta (29), súmenle un año a finales temporada a estas edades, sin que tengan por el momento relevos, una masa salarial del equipo por las nubes con la llegada de Neymar, dos canteranos (Bartra y Montoya) que acaban contrato en 2014, con Piqué, Alves e Iniesta con contratos que finalizan en 2015.

Dos operaciones salida. Villa y Thiago. Ambas ofrecidas como buenas o muy buenas operaciones. A la de Villa no hace falta añadir nada más viendo los precios pagados por otros futbolistas con un nombre claramente inferior. Es cierto que se ahorran 11 millones en concepto de salario. Pero es también cierto que faltaban 10 millones para amortizar de su fichaje. El caso Thiago se nos vende como un éxito traspasarlo por más de lo que indicaba su cláusula de rescisión. Y sí, es cierto. Pero hay que decir que la operación ha sido así porque también beneficiaba al Bayern de Munich. Hay que recordar que las cláusulas las paga el jugador y que por tanto debe declarar el IRPF correspondiente al ingreso. A la cantidad de 18 millones súmenle el 50 y tantos por ciento a pagar a Hacienda y tendremos una operación de algo más de 27 millones de euros. Por tanto a los dos clubs les beneficiaba. Al Bayern para ahorrarse dinero y al Futbol Club Barcelona para presentar unos beneficios que falta le harán. Y que en lugar de 18 serán de veintitantos. Perfecto para una directiva en la que priman lo números.

Declaraciones de futbolistas y capitanes. Resulta cuanto menos curioso ese no molestar que parece que impera en los capitanes, especialmente Puyol y Xavi. Ese no decir absolutamente nada que pueda molestar a alguien, quien sea. Aunque quizás va incluído en la renovación que hicieron de sus contratos. Y que el sentido común, y las verdades vengan de jugadores como Alves, Mascherano o Adriano y su posicionamiento ante temas como la planificación de la pretemporada, Abidal o el independentismo. Unos jugadores de la casa, en su totalidad, que para no mojarse en nada parece lleven puesto un gran impermeable o sean alérgicos al agua y se mantengan a gran distancia de esta.

Y así va transcurriendo un verano, con una plantilla que a mí, personalmente me parece muy inferior a la que tuvimos hace dos, tres o cuatro temporadas. Aunque sea simplemente por una cuestión del paso del tiempo.

Y recuerden, esta directiva sigue confeccionando SU equipo y SU club. Ya habrá tiempo de hablar del central, si llega, de brasileños y de Tito Vilanova.

Trofeo Joan Gamper

Hace ya tanto que casi no me llegan los recuerdos. Tiempos en los que veraneaba en un pueblo con balneario venido a menos. Tiempos en los que las vacaciones duraban dos meses y medio para los más jóvenes de la familia. Tiempos que se compartían entre padres y abuelos. De piscina única en el pueblo, privada, con pista de tenis, sala de bailes y un sin fín de verbenas durante el verano. Empezaban con San Cristóbal y se extendían hasta la fiesta mayor en los últimos tres días del mes de Agosto. Entre medio, elección de “misses” y “pubilles”, disfraces, “quintos” y celebraciones de Santos.

Tiempos de repartidores de prensa, vermuts en la plaza del pueblo, partidas de cartas a la hora del café y excursiones en bicicletas BH u Orbea. Tiempos de amores veraniegos y besos a escondidas. Primeras lecciones de sexo impartidas por maestras lugareñas que nos daban sopas con hondas a los niños de ciudad. Tiempos de gigantes, cabezudos, bandas de música y “majorettes”.

Pero en ese mes de Agosto, sabíamos que teníamos dos días en los que regresábamos a Barcelona. Un martes y un miércoles. Dos tarde noche donde volvíamos al Camp Nou, a casa. Durante años con mi abuelo y mi padre. Luego con amigos del pueblo que buscábamos desesperados vehículo que nos desplazara hasta Barcelona, compartiendo vehículo normalmente con el aforo desbordado, cargados con fiambreras, botellas y alguna que otra bota de vino. Teníamos la fiesta del Gamper. El ver por primera vez al equipo que nos haría disfrutar o sufrir la temporada que iba a iniciarse. Hasta ese momento era una incógnita. No había presentaciones ni partidos de pretemporada televisados con anterioridad al Gamper. Era el pre-estreno de la función que en pocos días iniciaría temporada.

El Gamper lo jugaban 4 equipos. 2 partidos por día. Ocupabas toda la franja horaria desde las 8 de la tarde hasta cerca las 12,30 de la noche. Casi siempre con un equipo brasileño o argentino de los de relumbrón que luego sabríamos que habían venido de turismo y poco más. Los otros dos casi siempre europeos.

El primer partidos del martes importaba relativamente poco. Las gradas iban llenándose paulatinamente, sin prisas. Lo importante empezaba sobre las 22,30. Entre ambos partidos devorábamos las viandas alojadas en las fiambreras que habíamos preparado. Y así transcurrían los minutos hasta que al fín exclamábamos aquello de “ja tenim equip”.

Al día siguiente, miércoles se volvían a jugar dos partidos. El del tercer y cuarto puesto y la final. Otra vez mismo horario y mismas rutinas. Todo igual. Salvo la frase que se convertía normalmente en un “aquest any sí” después de la tambien usual victoria del Barça en la final.

Y así fue hasta 1.996. Ahí, las televisiones, la giras anteriores al trofeo y la necesidad de sacar dinero cambiaron la fisonomía del trofeo. Se redujo a un solo encuentro. El “ja tenim equip” se dejó de escuchar pues ya lo habíamos visto un montón de veces por televisión y aunque el “aquest any sí” aún se mantuvo por unos años, con el tiempo y las victorias también ha dejado de escucharse. Hoy el Trofeo Joan Gamper se ha convertido en una fiesta para turistas y no habituales de la casa, en la excusa para compensar un fichaje económicamente o directamente ingresar un buen dinero en las arcas del club.

Y así, de la misma manera que ya no frecuento el pueblo, con su balneario venido a mucho menos, con fábricas y talleres cerrados, con ínfulas de urbe en plazas, calles, iluminados, con piscinas y polideportivos municipales y sin banderitas de papel colgadas para celebrar las fiestas, me he ido alejando del Gamper. De ese torneo que en un pasado era una de las fiestas del verano.

Periodismo, escribidores y una historia que contar

Periodista: def: la persona que se dedica profesionalmente al periodismo, en cualquiera de sus formas, ya sea en la prensa escrita, fotografía, radio, televisión o medios digitales. Su trabajo consiste en descubrir e investigar temas de interés público, contrastarlos, sintetizarlos, jerarquizarlos y publicarlos. Para ello recurre a fuentes periodísticas fiables y verificables. Así elabora sus artículos, que pueden tomar varias formas para su difusión: oral, escrita, visual.

Existen varios principios que guían la labor del periodista, el principal de los cuales es el respeto por la verdad, el rigor en la búsqueda de la información fidedigna y verificable. En general, se considera buen periodista al que consigue información relevante, breve y exacta en el menor tiempo posible.

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Escribidor: def: 1. Persona que no tiene dotes para ser escritor.

2. Escritor que trabaja por encargo, teniendo horario fijo para hacerlo.

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Lamento haberles hecho leer estas líneas anteriores. Ya sé que poco tiene que ver un término con otro pero disculpen el haber, por un momento y en un ataque de cordura, intentado conllevarlas en mi cerebro al unísono.

Estos últimos días hemos asistido a auténtica lecciones de lo que significan ambas palabras. Y a algunos que, no ya sólo contentos con hacernos descubrir ambos significados han intentado por todos los medios demostrar lo que no son sus definiciones. Vaya, algo así como un diccionario de antónimos puesto al servicio en youtube o cualquier medio digital.

Hemos asistido a un cursillo rápido de cómo no debe ser un periodista y a otro de la misma duración sobre como se consigue ser escribidor por vía rápida.

El jueves noche en un espacio “efectivament” deportivo de un canal público, se escuchó al presentador (en principio ejemplo de periodista, pues se sobreentiende que esa es la labor por la que se le paga) que el Sr. Vilanova y el Sr. Guardiola sí se habían visto en Nueva York pero que fue algo muy corto, en sus palabras de un tiempo de 5 o 10 minutos. Hacía días afirmaba que no había existido contacto. Me alegro que poco a poco el espacio tiempo vaya creciendo. Hemos pasado de la nada a un intervalo de 5-10 minutos. Espero que dentro de varios años haya llegado a la verdad. Y en mi inocencia me pregunto ¿y quien se lo ha chivado? ¿estaba quizás él en Nueva York, aunque fuese “fent una o amb un canut”, mientras los implicados se saludaban? De ser así, y en vista de la brevedad de tiempo no le dió para muchas prácticas. ¿Pertenecen a una quizás determinada secta llamada Tres Métodos que tiene el don de la ubicuidad y que les permite enterarse de los que hacen o dejan de hacer determinadas personas? Porque si todas esas preguntas no tienen respuesta llegaremos a la conclusión de que ni investigan ni contrastan, ni tienen fuentes creíbles ni verídicas. Es más, como tampoco creo que sea de vital importancia ni de interés público si se han visto o no, llego a la conclusión de que a alguien le interesa que aparezca de este modo los hechos ¿A quien puede interesar? No hace falta colocar la respuesta.

Conclusión, adiós periodismo. Bye, bye love.

Estos días, con los recortes de prensa y su lectura he llegado a dos conclusiones. Primera: hay periodistas que, gracias a Dios, ni se han sorprendido ni buscan desaforadamente en las hemerotecas intentando encontrar declaraciones de la junta directiva del Futbol Club Barcelona contra Pep Guardiola. No les hace ninguna falta. Saben lo que quería decir. Léanlos. Seguro que a ustedes no les sorprenderán tampoco sus opiniones. Y sí les recomiendo, en muchos casos, guardar sus artículos en su hemeroteca particular.

Segundo: Los que si lo hacen. Esos que se preguntan en donde y cuando la directiva vertió frases contra Guardiola. Y que se autoresponden asegurando que nadie de la junta lo ha hecho, como mínimo ante los medios. Y hablan que si acaso habrá sido en comidas y cenas particulares como la que voy a tener esta noche (si acaso les comunico a los de la secta que estaré en calle Tuset), pero nunca a los medios. ¿También tienen chivatos en esas cenas o comidas, resaltamos, particulares? Porque no me gustaría pensar que han estado presentes en esas supuestas reuniones pantagruélicas y que a partir de ahí han escrito sus artículos. Es decir que las fuentes y el contraste solo vienen por una parte. Algo parecido a un dictado escolar. Si estaban en las cenas me gustaría imaginar que a la hora de pagar fue a escote.

¿Porque, a que se debe este interés desmesurado, desde hace tanto tiempo, en negar la relación entre Tito Vilanova y Pep Guardiola? ¿Alguno de los que tanto hablan, cuentan y dicen saber de primera mano que no había ninguna relación entre ambos, puede demostrarlo? ¿Están seguros de poder hacerlo? ¿De dónde han sacado esa información? ¿Quién la ha facilitado? Y, lo seguramente más importante, ¿a quien beneficia?, ¿quién es el máximo interesado en hacer ver que la relación entre ambos no existía?, ¿por qué el interés en intentar que Tito Vilanova quede en el lado de ellos, como si fuera la coartada perfecta, para poder explicar su marcha sin tener ellos que dar ninguna explicación?

Conclusión: adiós periodismo, bienvenidos escribidores.

Porque haciendo el mismo ejercicio que estos les podría contar una historia que quizás no saben seguramente la mayoría de ustedes. Y ellos, escribidores y negadores del periodismo, si lo saben o lo conocen, ya se preocupan bastante en no hacerlo aparecer en medios ni en darle publicidad, que, por lo que parece, las instrucciones son otras. Seguramente porque eso no es ni relevante ni de interés público. Y observen como son especialmente los directores y subdirectores de los periódicos deportivos de Barcelona los que más han mantenido esta idea. Estos y algunos tertulianos que deben ganarse el pan cada día como todo hijo de vecino. Y más en los tiempos que corren en que todo dinero es bueno.

Un conocido estuvo hace poco en Nueva York por temas médicos. Importantes. Y un amigo común le acompañó todo cuanto pudo y le dejaron y, seguramente mucho menos de lo que hubiese deseado, en su cama con ruedas de hospital. Sí, allí se presentó, una tarde cualquiera, cargado con una maleta, un pequeño neceser y sus zapatillas de invierno dispuesto, no a pasar una tarde en el hospital sino a acompañar a su amigo el tiempo que hiciera falta. A pasar las noches con él como tantas otras habían pasado juntos. Vamos, que se instaló junto a su amigo en esa habitación de hospital. Y así transcurrieron un montón de días. Como en los viejos tiempos, hablando, conversando y escuchando música, su auténtica pasión. Saben, tenían parabólica, cosas esas de USA y cierto nivel de atención en también ciertos hospitales de ese país. Un buen día recibí un mensaje del amigo enfermo. Aunque le apasionaba la música, en ese momento la detestaba. Su amigo le había hecho visionar por televisión seis horas seguidas de conciertos varios, de música de grupos principiantes, de reciente formación. Su mensaje me sonó terriblemente desesperado. El quería tan solo escuchar una melodía. Tan sólo una y con su amigo al lado se había convertido en una empresa imposible. Casualmente esa canción era la misma que en esos momentos bailaba mi hija a 6000 km de distancia, en el salón de casa. Recuerdo la canción: «In the arms of an angel».

Aún recuerdo una frase que me dijo: «solo cuando eres consciente de la muerte, acabas asumiendo tu propia soledad», una frase de la escritora Rosa Regàs, ampurdanesa, aunque ella de adopción, como mi amigo.

Ese dïa el amigo paciente le pidió al otro que se marchara. Era lo mejor para ambos. Habrían problemas para los dos si se quedaba allí. Al amigo le costó entender la solicitud. No comprendía a quien podía molestar. Pero su presencia, constante, allí, estaba resultando un problema. Y marchó. Durante los días restantes en que el paciente estuvo ingresado no volvió al hospital a ver a su amigo. Este regresó a Barcelona con el convencimiento de que a su amigo había dejado de importarle. Su enfermedad e incluso él.

Transcurrido poco despues volvimos a hablar. El amigo enfermo, una vez ya restablecido, había regresado a Barcelona y disfrutábamos de su compañía y presencia. Hablamos. Nosotros sí, por un breve espacio. Pero el suficiente para contarme una vez más como su amigo había estado con él en el hospital. Lo decía con ese orgullo que tenemos todos al hablar de un amigo de infancia o adolescencia, pero con el poso de tristeza por como se habían desarrollado los hechos, por ese final.

Hace tres días me llamó. Estuvimos hablando. Y me contó de nuestro amigo residente en Nueva York. Acababa de enterarse que durante todos, todos, los días en que no había ido a verle, despues de abandonar la habitación que habían compartido durante días, se había acercado cada día al hospital para saber de primera mano como se encontraba, cual era su estado y como era la evolución. Conocía todas las recaídas, los mejores días, los avances, las fechas en que tenía cualquier tipo de prueba. Estaba en contacto permanente con su médico. Nunca había fallado. Ni un solo día. SU AMIGO.

Y esta noche disfrutaré de la cena con dos amigos. Podrían ser ellos perfectamente, es más me gustaría que lo fueran para yo poder retirarme a dormir temprano, muy temprano y dejarlos sólos, allí en una mesa con un par de copas y alguna botella de más, y hablaran de esa habitación y esos conciertos. Y de esas habitaciones en las que pasaban las horas soñando en grandes salas, en los más grandes estadios, en las que compartieron sueños de adolescencia con sus guitarras al hombro.

No se preocupen, nadie, ni periodistas ni escribidores, tan solo he intentado hacer de escribidor por un día. Ha sido solo un encargo. Nada más. Del alma.

(Per la Maria, la meva amiga)